Esperanza Fernández, «los gitanos y el flamenco somos una forma de vivir»

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¿Por qué motivos te entregaste al cante y al baile flamenco?

¿Y tu familia?

Como profesional desde los 16 años, aunque estando en el colegio también lo hacía, pero de manera informal. A los 16 años, junto a mi hermano cantaba en las fiestas de varios colegios. Más tarde mi padre constituyó el grupo de la familia Fernández, ya que él llevaba 40 años cantando para baile. Tras esto él tuvo problemas con su voz y entonces decidió apartarse del mundo del cante para baile. Mi madre no ha sido nunca profesional, ha sido ama de casa, pero se ha dedicado a cantar siempre.

Bajo la dirección de mi padre, formamos ese grupo mi madre, una tía mía (hermana de mi madre) y yo, para acabar viajando por el mundo entero. Mi padre no dejó a mi madre ser profesional, aunque ella nunca quiso ser profesional, ella prefirío criarnos a todos. El grupo de la familia Fernández actuó por mil lugares alrededor de 15 o 20 años.

¿Por qué has elegido para este disco el mundo de la poesía de José Saramago?

No ha sido pretencioso y desde el último disco ya han pasado 7 años, además yo no he sido artista propia del mundo discográfico, gracias a Dios y por suerte. Con esto quiero decir que nunca me ha hecho falta ningún disco para poder trabajar. Para mí algo como un disco es algo valioso, como un hijo más. Por esa razón no puedo hacer un disco cada año como el que prepara churros con chocolate todos los días, hasta que no ví el momento, no tomé cartas en el asunto.

Todo ha sido que el destino ha preparado para mí, ya que fuí a ver una película al Teatro de la Maestranza donde había una película dedicada a Saramago y a Pilar, su mujer, y quedé tan fascinada de su persona que empecé a interesarme por su poesía.

Saramago y yo teníamos un amigo en común y éste me puso al día en esta historia, por lo que su humanidad me cautivó y comencé a investigar.

Gracias a este disco hay más seguidores de Saramago, porque aunque conocían sus libros, no lo tenían como poeta. Gracias a este disco me he llevado muchas sorpresas, porque me dicen que a través del disco han descubierto aún más al escritor.

Nunca lo he buscado, fue por casualidad, y como no creo en las casualidades, es el propio destino el que me ha llevado hasta él.

¿Cuál es la relación que guardan para tí los gitanos y el flamenco?

Una forma de vivir.

Nos gustaría que nos describieras qué significa para ti ser gitana.

Le doy gracias a Dios todos los días por el hecho de serlo. En primer lugar por los padres que tengo y por haber recibido la educación que ellos me han dado. En segundo lugar por el hecho de ser mujer.
La verdad es que hay muchos factores por los que me siento muy orgullosa.

Es una raza que gracias a Dios es una raza muy fuerte, con mucha creatividad. He tenido la suerte de estar en el seno de mi familia y de vivir constantemente el flamenco, la creatividad, la forma de vivir, la educación que me han dado, etc.

¿Consideras que las mujeres gitanas en Andalucía tienen una identidad propia, caracterizadas por matices significativos? Si es así, ¿podrías describirlos?

¿Te refieres físicamente o como forma de ser o de vivir? Es cierto que en la parte de Sevilla, Utrera, Lebrija, Morón y Huelva, tenemos una similitud bastante grande. Hasta Extremadura tenemos bastante que ver, la forma de vivir, la forma de integración, etc. La veo claramente, la verdad.

¿Cuánto tiempo has vivido en el barrio de Triana? ¿Y tu familia?
Mi padre nació y se casó en Triana y mis abuelos paternos también, en la calle Rocío. Yo me bauticé en la Iglesia de La Esperanza de Triana. Nos fuimos de allí por motivos diferentes a muchos de los que se marcharon de este barrio, yo me casé y mi hermano también. El caso es que mis padres se quedaron allí solos teniendo otra casa en Alcalá de Guadaíra, una casa grandísima, por lo que decidieron vender el piso e irse a vivir a la casa de Alcalá. Estuvieron unos años allí y se cansaron, porque también se encontraron bastante solos en una casa muy grande.Al final mi padre volvió a «unas raíces» que él tenía también en La Pañoleta, porque aunque nosotros estuvimos en Triana, él nació ahí. Cuando era niño vivió también en La Pañoleta. Más tarde pasamos unos años en la zona de Felipe II, en Sevilla, ahí viví cuando era pequeña y de ahí nos marchamos a Triana.Curro Fernández, el padre de Esperanza, (sentado cerca) interviene ahora: Fue la época en la que empezaron a «sacar» a los gitanos de Triana y lo recuerdo, no recuerdo ahora el nombre de ese alcalde, en esos años, en fín, y fue por el negocio, porque todo en esta vida es el negocio. Todo. Les decían, un piso, con cuarto de baño, en los años 60 creo recordar, hace ya por lo menos 50 años. Mi abuela que era ciega y una mujer muy mayor, me decía que nosotros no habíamos «pillado» ningún piso de los que estaban «dando», vamos a comprar un terreno en La Pañoleta, que están muy baratas para tener una casa propia. Por esa razón desde los 5 años pasamos unos años en La Pañoleta hasta que me casé, cuando a los gitanos se les repartió por el Polígono Sur, por el Polígono Norte, Los Pajaritos. Nosotros nos quedamos en La Pañoleta hasta que Triana se quedó sin las raíces gitanas. Aunque están todavía allí los «duendes» (se ríen los dos juntos).

esperanza

¿Recuerdas hoy en día a algunas de las familias gitanas que vivían en el barrio de Triana?

No recuerdo a nadie, a ninguno, aunque mi padre sí recuerda a muchas familias con las que sigue teniendo relación. Él vivió los cambios allí.

¿Piensas que la mayoría de los gitanos se han integrado dignamente en esta sociedad?

Yo creo que sí, en la parte andaluza. Los veo absolutamente integrados, aunque te hablo de la parte más del sur, la de Andalucía. La parte de «más arriba», que conozco menos, no podría asegurarte, no por ellos o por parte de los no gitanos, creo que por las circunstancias.

Los andaluces han entendido muy bien nuestra forma de ser y de vivir y nosotros a ellos igualmente. Entonces yo creo que la integración ha sido mutua. Es lo que he visto, sin integración, ni yo ni mis niños.

¿Qué opinas de la integración gitana en Europa?

Existen partes y partes, depende mucho de la educación de ambas partes, del gitano y no gitano y de la integración en gitanos, negros, judíos, etc. Mis niños ven a los niños como amigos y niños normales. Para nosotros es algo normal. No entiendo que en esta época exista discriminación, no sé ni cómo calificarlo, yo no enseño a los míos tales cosas.

¿Qué derechos reivindicas, Esperanza?

No sé cómo puedo hacerlo, depende de la educación, todo es respetable. Forma parte de todos, de la parte gitana y de la parte no gitana. No hay que pedirle solo a un bando, sino a los dos. Esa es mi reivindicación. Cada uno tiene su manera de ser, sus raíces y su cultura. Hay que respetarlo, todos debemos hacerlo.

¿Tienes alguna opinión sobre de la imagen que destacan los medios de comunicación actualmente acerca de los gitanos? Por ejemplo, acerca del programa Palabra de Gitano, ¿crees necesaria una renovación de la imagen que reflejan estos medios?
Fatal, muy mal, fatal. Esa no es mi parte gitana, al menos yo no me siento representada, no me siento así en absoluto. Sencillamente lo respeto. Depende de la educación de cada cual, para mí es respetable aunque no me siento ahí. Estoy en desacuerdo con ese tipo de programa porque no me favorecen en nada como gitana. Ellos piensan que nos favorecen porque quieren dar una imagen, no sé exactamente cuál, aunque tampoco quiero echar leña al fuego. Hay muchas partes en que no me siento ahí y no me representa.

Curro Fernández interviene: El respeto a los mayores y las raíces es importante. Ya no es así, pero en el pasado era así sencillamente así se mantenían las raíces, para no perderlas.

Esperanza continúa:
No creo en la imagen que el programa refleja sobre los gitanos en España, gente con yates, no nos favorece, nosotros somos trabajadores y muy dados a la supervivencia por herencia.
Mi niño me pregunta las razones del gitano es tan valiente y yo le digo que hace años estuvimos muy perseguidos. El gitano es valiente y se arriesga, yo no le he enseñado eso, pero él es así, muy «echao palante».

Lo primero que le he enseñado a mi hijo es el respeto a la persona. Cada uno tiene que respetar la cultura de cada cual. Tiene un amigo en el colegio, de Marruecos, que no come carne y nosotros en casa lo respetamos. La educación es lo más importante.

Su padre interviene:
Lo cierto es que en la parte de Triana yo he conocido la discriminación, pero con el tiempo hemos tenido la suerte de que los no gitanos se han acercado a nosotros y nosotros a ellos. El flamenco nos unió y el flamenco también nos sacó de otros problemas ayudándonos a integrarnos.

Entrevista y fotografía: Mariola Cobo Cuenca.