Rosario Sánchez

chari

Sevillana, gitana, con don de gentes y un poder de oratoria característico de su profesión, Chari Sánchez es licenciada en Ciencias de la Información. Esta mujer ejerce su trabajo desde hace años, ya que su familia también se ha dedicado a cuestiones relacionadas. La periodista se especializó en gabinetes de prensa y acciones de marketing con técnicas basadas en la creatividad.

Tras varios años realizando tareas de comunicación en Sevilla, encontró una gran oportunidad en Barcelona para trabajar en una gran marca de moda. En esa ciudad se estableció y centró su atención en grandes firmas de este sector, viajando por otras ciudades y realizando labores de prensa así como de relaciones públicas.

Ahora ha vuelto a su tierra con su propia marca de comunicación, que consiste en realizar técnicas de comunicación a través de la creatividad con ideas nuevas y frescas para maximizar el potencial de las marcas. El sector de la comunicación no se encuentra en su mejor momento, por lo que le gustaría poder trabajar en entidades que promuevan la cultura gitana en el mundo laboral.

«Me encantaría que alguna de las entidades que trabajan cada día por el pueblo gitano me diera la oportunidad de trabajar con ellos».

Chari realizó una tesina sobre el tratamiento que los medios de comunicación adjudican al término gitano, y gracias a su trabajo, profesores de la Universidad de Sevilla y de la Universidad de Gales han conocido más a fondo la historia del pueblo gitano.

Esta investigación ha enriquecido también a compañeros de facultad que desconocían por completo este mundo y ahora pueden hablar con más propiedad sobre ello, no cayendo tanto en los tópicos y en la imagen distorsionada acerca de esta cuestión.

«Aún recuerdo cuando realicé un reportaje sobre la lengua romanó. Era la única persona en la clase que estaba preparada para realizar el trabajo ya que conocía este mundo. Un grupo de compañeras y yo fuimos a entrevistar a gitanos que hablaban caló; aún lo conservaban en su habla, pero las nuevas generaciones entendían menos».

«Al finalizar la carrera decidí irme un tiempo a vivir a Dublín para aprender inglés y prepararme más aún. Mis padres siempre me han apoyado en todo, aunque reconozco que irme a vivir a otro país fue duro para ellos, aunque lo entendieron, algo que no les sucedió a mis abuelos. El salir fuera y tenerte que buscar la vida da miedo, sobre todo para nosotros, que somos tan familiares y tenemos tan arraigado el concepto de unión familiar; pero para mí ha sido la experiencia más enriquecedora que me ha brindado la vida: el vivir con gente de otros países y de otras culturas te abre la mente y te permite mejorar las relaciones humanas».

«La decisión de trabajar fuera te aporta tanto que a veces sientes la necesidad de que tu gente lo haga, por eso me considero un buen perfil para animar a los que luchan por la integración laboral del pueblo gitano, que si aquí no encuentran su oportunidad deben conocer mundo. Así es como te sientes más orgulloso de lo que eres y de dónde vienes».

Amarí.