Vicente Soto

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Vicente Soto nació en 1951 en Zafra (Badajoz). Desde su infancia temprana vive junto a su familia en Algeciras, en el conocido barrio de El Saladillo. Tras una vida de vaivenes, en la que su mujer y dos de sus hijos fallecieron, Vicente convive junto a los suyos en un humilde hogar en el que no faltó el cariño. Él es el abuelo de Luisa.

¿Qué significado tienen para usted los valores gitanos?
Para mí valen mucho y cada uno tiene en su casa lo que ha cultivado. Cada familia es diferente pero cuando nos vemos, somos capaces de ayudarnos. Hay valores comunes, no son negativos, al contrario, y esto me ha ayudado en la humildad de este barrio, el sentirme unido a otras personas que han vivido como nosotros.
¿Qué le aportó a usted su esposa Luisa?
Hasta sus andares… Me casé muy joven con ella, era como mi madre, mi hermana, mi familia, para mí era la mejor; aparte estaba mi madre, mi padre, ¡pero como aquella mujer ninguna! Ha estado conmigo muchos años, ¿qué te puedo contar?, se acuerda uno de muchas cosas que hemos hecho juntos, como criar a nuestros hijos, dándole lo mejor que teníamos, cultura no, porque antiguamente no había cultura ninguna, la verdad, y así pues tirábamos del tiempo… Si hay gitanos que tienen cultura será lo mejor, porque le enseñarán lo mejor que tienen a los que son gitanos también.
¿Qué le han aportado sus hijos?
Se han portado muy bien con su madre y conmigo. No me falta de nada con ellos, siempre me preguntan, «papá ¿qué te falta?, ¿qué necesitas?». Mis hijos son lo más grande que yo he tenido.
¿Qué recuerda de su niñez?
En mi infancia lo pasé bien, estuve mucho tiempo en el campo, ¿qué te voy a decir? Cada año íbamos a las ferias andando por los caminos, por ejemplo a Estepona, y andábamos hacia allá, todos los gitanos así (…) Unos robando bestias (sonríe), es la verdad, y después las vendían. La vida de los gitanos también ha sido mala, muy amarga, nada más que comían los ricos y los gitanos hacían canastos. Con seis años me fui de Zafra, en Badajoz; antes se hacían unas ferias de ganao muy bonitas, hoy en día, no lo sé. Me levantaba con hambre y nos ganábamos dinero gracias a los canastos.
¿Para usted qué significa la integración?
Para mí es algo muy bonito, aunque también te digo que hay algunos que no se llevan bien. Se pueden llevar bien o se pueden llevar mal, tanto por parte del gitano como por parte de un castellano.
¿Alguna vez se sintió discriminado por el hecho de ser gitano?
Yo no me he sentido rechazado por el hecho de ser gitano. Los payos se han portado bien conmigo, hablando la gente se entiende, se escuchan barbaridades, pero después, al acercarse, la gente se entiende. Alguna vez un guardia civil me ha mirado mal por serlo, y yo me he preguntado ¿me ha mirado mal por ser gitano?
¿Por qué razones cree que viven familias gitanas en los barrios humildes de Algeciras?
La culpa la tiene el Gobierno. Si el Gobierno gobernara bien y fuera por su camino, entonces no habría el desastre que hay hoy. Un día hay un millón de personas que están cobrando su paguita y un político llega otro día y dice, me lo llevo todo; así que ese millón de personas se queda ahí, sin nada, reclamando su dinero. Tras esto, se echará a ese hombre ladrón, para que llegue otro igual a llevarse lo mismo. Son todos iguales.
¿Qué le parece que sus nietas vayan a la Universidad?
Los tiempos han cambiado y deben hacer lo que las haga felices.

Entrevista Otoño de 2016.
Por Mariola Cobo Cuenca.