«Decía mi abuelo…»

Decía mi abuelo «Canela» aquello de «tú serás lo que quieras ser, si quieres ser periodista lo serás y además vas a apuntar alto, y aquí está tu abuelo… pa´ cuando te haga falta y pa´ hablar con quien tenga que hablar». Era bonito escuchárselo decir, nunca tuvo para mí otras expectativas que esas, que estuviera formada, que fuera independiente y sobre todo que fuera feliz. Hoy ya no está conmigo, pero lo tenemos siempre presente, sacaba lo mejor de mí y la relación que teníamos iba mucho más allá que la de nieta y abuelo, nos parecíamos físicamente y también teníamos personalidades similares, no era un abuelo normal, nunca quiso serlo y ¡qué suerte que no quisiera!

Ha sido un privilegio nacer y crecer en una casa gitana, nieta, hija y sobrina de cantaores, como tantos otros jóvenes gitanos y gitanas que vienen del arte. Ha sido siempre una casa tradicional, vivimos en un pueblo pequeño, San Roque, en Cádiz y hay otras siete u ocho casas gitanas, no más, todos estamos emparentados y la convivencia entre gitanos y no gitanos es maravillosa. Portales y casas abiertas, espacios siempre compartidos y sobre todo un profundo respeto los unos por los otros.

Cuando preguntaban a mi gente si estaban ahorrando para mi boda, la respuesta de mi padre era siempre la misma, «no primo, estoy guardando pero para que estudie». Las reacciones siempre eran diversas, había caras de indignación, otras de sorpresa, alguna quizá de incertidumbre… Ciertamente fue una especie de ruptura con lo que los demás esperaban, sola en Sevilla, ¡menuda locura!, un esfuerzo de toda la familia para que saliera de casa y me marchara a 200 kilómetros para poder ir a la Universidad, sería periodista, como bien decía mi abuelo, como bien predijo cuando yo tenía cinco años de edad.

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«tú serás lo que quieras ser, si quieres ser periodista lo serás y además vas a apuntar alto, y aquí está tu abuelo pa´ cuando te haga falta y pa´ hablar con quien tenga que hablar»

Los referentes y sobre todo las referentes gitanas han sido para mí claves en este proceso formativo un poco caótico. Rosario Cortés Molina, prima de mi padre y de mi madre (porque mi familia paterna y materna vienen de la misma rama), ha sido siempre una referente para mí, hace más de 20 años que ya pensaba en formarse, era muy activa en el movimiento asociativo, era presidenta de una asociación, ha sido concejal pero también es madre, es hija, es tía y amiga.., todo era compatible, a mí me sirvió de inspiración y nunca he tenido la oportunidad de darle las gracias por tantos consejos, se las doy ahora, aquí mi pequeño homenaje a una luchadora nata que nos ha inspirado a muchas que le seguimos los pasos.
Ser mujer gitana ha sido siempre una dificultad añadida y por eso menciono a Rosario, y si hablamos de serlo ahora desde luego que para mí está siendo toda una aventura. Llega un momento en el que sales de tu zona de confort, de la burbuja en la que tu familia te tiene sobradamente protegida, y te toca conocer el mundo.

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«somos lo que somos,
y aspiramos a ser lo que queramos ser»

Siempre me ha llamado la atención cuando algunos gitanos y gitanas se toman la libertad de «desgitanizarte», por estar profesionalizada, por tener sueños y aspiraciones cuando tus necesidades van más allá que las de tener hijos e hijas y encargarte de atender a tu propia familia, algo maravilloso y que es totalmente compatible con todo lo demás, dicho sea de paso.
Aquellas que hemos pasado por esto, vivimos un proceso complicado, reivindicamos nuestra identidad como gitanas y en ocasiones nos hemos visto en la obligación de justificarnos delante de gente que pone en duda nuestra identidad sólo y exclusivamente por estar formadas. Pues bien, creo que ya he pasado esa fase y como consejo a todas las que estáis por iniciarla os digo: somos lo que somos, y aspiramos a ser lo que queramos ser, puede sonar repetitivo e incluso incoherente pero grabad esta frase en vuestras inquietas mentes. No existe una sola manera de ser gitana, no hay manera de medir el grado de gitanidad de cada una y nadie puede interponerse entre nuestros deseos y la realidad que podemos y debemos crear, porque la realidad nos la construimos nosotras mismas.

Por todas las que tienen que empezar y no saben cómo hacerlo, recordad que la identidad, que el ser o no, está relacionada con las aspiraciones de cada una, que todas gozamos de identidades múltiples y benditas sean, que podemos ser amigas, hermanas, madres, compañeras de clase, de trabajo, esposas…, que somos ciudadanas de pleno derecho y que tenemos la obligación con nosotras mismas de no poner límites a aquellas metas que nos queramos marcar.

Reivindicar desde la paz del Nº5. Otoño de 2016.
Por Ana Segovia Montoya.