Gitanas Feministas por la Diversidad

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Asociación Gitanas Feministas por la Diversidad comienza su andadura en el año 2013. Tras una ardua recopilación de información sobre el feminismo en todas sus corrientes, fuimos conscientes de que no representaban a las mujeres gitanas, al no contemplar solución ante la triple discriminación de género, etnia y clase social, lo que nos hace estar muy alejadas de las reivindicaciones que aun siendo válidas para el sector femenino y la sociedad en su conjunto, no son tangibles para las mujeres gitanas.

Paralelamente, la población gitana se encuentra hoy en día en una situación de estancamiento socioeconómico y político. A pesar de años de políticas genéricas o específicas destinadas a mejorar su situación, los niveles de educación, salud, vivienda o empleo no han logrado acercarse a los del resto de la población española.

A esto se une la palpable posición social deteriorada de los gitanos, donde su visibilidad e influencia política siguen siendo muy débiles, sujeta a estereotipos y con un juego variable de inclusión/exclusión que no les permite el disfrute de una ciudadanía plena y de una participación real en los bienes sociales.

La AGFD pretende ser ese instrumento, ese puente sin miedos, que haga despertar a un gran grupo de gitanas y gitanos, activistas, luchadores/as que no se conforman con lo que han significado y significan en y para la sociedad. Pretendemos, y para ello trabajamos, ser un movimiento social participativo real del pueblo gitano a nivel nacional.

Con este tipo de acciones, la Asociación pretende crear a nivel estatal un movimiento participativo feminista real al que se vayan uniendo cada vez más mujeres y hombres en pro de la conquista y la reivindicación de una igualdad real y efectiva para el pueblo gitano.

En el año 2016 estamos inmersas en la organización del I Congreso Feminista Romaní, que tendrá lugar a finales del mes de octubre en Madrid. Desde que comenzó este año la asociación se ha reunido con lideresas gitanas desarrollando mesas de participación en distintas ciudades de España.

El I Congreso Feminista Romaní tiene como objetivo fundamental cambiar el estatus político de la «cuestión gitana» en España, poniendo en primer plano la capacidad política de las mujeres y hombres gitanos y de sus formas de organización. Pretende ser un punto de llegada de muchos años de lucha y de reflexión por parte de muchas personas y organizaciones dispersas, pero sobre todo un punto de partida para una nueva política feminista gitana.

El feminismo no es una cuestión parcial o sectorial entre los problemas sociales que afectan a la población gitana, sino que es la clave para cualquier promoción o transformación profunda y el núcleo de la discusión con la propia comunidad y con la sociedad española y europea.

La comunidad gitana no puede reconocerse y avanzar sin reconocer la autonomía y el poder de sus mujeres, sin reconocer y promover la igualdad entre los sexos. Por su parte, la sociedad española no puede avanzar material y moralmente sin reconocer la riqueza y el poder del pueblo gitano, su igualdad y su capacidad política. El propio movimiento feminista tiene mucho que ganar con el punto de vista rico y amplio que aporta el feminismo romaní.

Las administraciones públicas, sobre todo municipales, tienen la oportunidad de cambiar su agenda y de establecer relaciones participativas y justas con los y las ciudadanas gitanas. Y las alianzas que todas estas líneas generan –tanto como los conflictos y debates– elevan la calidad de la discusión pública y deben mejorar nuestra convivencia.

El Congreso pondrá el acento en los temas que han sido obviados, cuando no deliberadamente invisibilizados, y que son centrales en la vida de las mujeres y hombres gitanos: la igualdad entre hombres y mujeres, el papel del feminismo en la cultura, la discriminación y la xenofobia, la violencia de género y la violencia contra los gitanos, la diversidad dentro del propio grupo, etc.

La discusión durante dos días de mujeres y varones de toda España, de muy diferentes entornos geográficos, sociales, ideológicos y con las aportaciones de todas las generaciones, pretende sentar las bases de un feminismo romaní y plantar la semilla de un movimiento social más amplio, que vaya alcanzando a nuevas capas de población y ampliando el debate y la acción para romper las inercias y opresiones seculares.

Asociacionismo del Nº5. Otoño de 2016.