Rocío Serrano Soto

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Mi nombre es Rocío, soy una chica gitana y tengo 24 años. Vivo en la zona del Polígono Sur, en el barrio conocido como Las Tres Mil Viviendas de Sevilla. He tenido la oportunidad de contar aquí, en Amarí, mi vida. Quiero contaros y compartir con vosotros aquello que me ha aportado mi familia y mi entorno durante el transcurso de mi vida, lo que aún conservo y aquellos aspectos que yo cambiaría o que simplemente no me han gustado. Todo ello basado en mi experiencia.

En primer lugar, me gustaría hablar de aquellos aspectos positivos, bonitos y especiales que he experimentado y aprendido con mi familia. Una de las cosas o valores que más han marcado a mi persona es el apoyo constante e incondicional hacia la familia.

Todos formamos un gran equipo. Cuando hablo de mi familia no me refiero únicamente a mis padres y hermanas, sino a todos: abuelos, tíos, primos, etc. Ayudar siempre a tu familia y estar formando siempre parte de ese «equipo» no es una tarea sencilla pues, como en toda casa, siempre sucede algún que otro problema o malentendido. Por lo tanto, el valor de ayudar siempre a la familia implica de manera implícita una forma de ver y hacer la vida, el haber interiorizado y observado una serie de valores desde que eres pequeño. Hablo de aprender a perdonar, de hacer todo lo posible y más por mantener unida a la familia, ser generoso y compartir lo mucho o poco que tengas con los tuyos.

Todo esto que he contado de la importancia de la familia, sería imposible si no fuera por la figura de la mujer. Son ellas, las madres y abuelas, quienes velan para que todos estén bien, las que se encargan de inculcar de manera tácita a sus hijos y nietos aquellos aspectos de la cultura gitana que deben perdurar en el tiempo.

El respeto incondicional y cuidado constante a las personas mayores es otro gran valor que mi familia me ha aportado y que pretendo seguir cultivando.

Desde no tan pequeña hasta hoy día, voy observando y aprendiendo cómo mi familia siempre busca alguna solución para poder cumplir con el cuidado de sus padres o abuelos. El cuidar a tus mayores es todo un honor, es una manera de agradecer todo lo que hemos recibido de ellos durante sus vidas. ¿Por qué vamos a actuar nosotros de una manera diferente con ellos?

Otro aspecto que me hace disfrutar de los míos es la alegría que siempre se percibe por muy poco que tengas. Vivir la vida con entusiasmo y celebrar cualquier acontecimiento con tal de estar juntos y pasar un buen rato.

Por último, terminaré hablando de los aspectos negativos que también he experimentado y que me gustaría que cambiaran. El tener unas ideas, valores y forma de ver la vida tan consolidadas hace que en ocasiones no se pueda hablar o mantener una conversación sobre ciertos aspectos de la cultura gitana. En mi vida, ha habido momentos en los que no he intervenido en alguna conversación por temor a no ser entendida o incluso criticada por no ver la vida como algunos suponen que debe verla un gitano y más aún una mujer gitana. Se podría decir que existe un cierto rechazo al cambio por el temor de perder las costumbres.

Las nuevas generaciones deberían reflexionar sobre esto. Intentar acabar con esa falta de comunicación, que se pueda hablar de todo sin tachar al otro de ser menos gitano por pensar diferente. A lo largo de mi vida, me he tropezado con muchas personas que me han podido admirar por conseguir sacarme una carrera y a la vez criticarme porque ello implica tener una vida de una persona no gitana.

¿Qué es ser gitano? ¿Se puede ser gitano y tener una carrera, o ello implica una pérdida de la cultura? Os invito a que reflexionéis sobre estas cuestiones.