La humanización es la estrategia para regenerar la convivencia

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La constante lucha por defender la igualdad gitana persiste por parte de numerosas personas en el mundo. Muchas de ellas son invisibles y en incontables ocasiones el sentimiento de impotencia es enorme, sin embargo otras personas lo hacen favorablemente desde reconocidas organizaciones gitanas y en primera persona.
Consideramos que una gran estrategia para que nos acerquemos a una igualdad real y justa, es la humanización como base. El significado oficial de humanizar es «hacer humano, familiar y afable a alguien o algo». A través de este sencillo método para entender la diversidad cultural, seremos capaces de tolerar, convivir y valorar la cultura de los que defienden su identidad sin importarnos la dirección de la mirada; aquí podríamos englobar a todos los grupos humanos que se mantengan alejados o enfrentados.
En nuestro caso, a través del acercamiento entre gitanos y no gitanos lograremos ser capaces de reconocernos en el otro, pero ¿cómo podríamos conseguirlo?
La convivencia entre personas de carne y hueso, las que todos vemos en nuestro día a día, puede llegar a derrumbar el miedo y comenzar a construir nuevas realidades; de esta forma podremos bajar del escalón del prejuicio mediante el respeto, la empatía y el aprendizaje continuo hasta que la mezcla sea evidente. No obstante ¿por qué motivos se sigue desconfiando de dicha mezcla? Cuando unos han sido los perseguidos y otros los perseguidores durante siglos, costará enormemente disipar el miedo y eliminar los prejuicios adheridos. Por estos motivos, en miles de ocasiones los gitanos hablan de una cara de la moneda, y los no gitanos del lado inverso, sin medias tintas. Y las medias tintas se traducen en avanzar y aprender a relacionarnos en paz como solución para la calma, sin olvidar un objetivo esencial: no olvidar el hogar donde nacimos, nuestras raíces y la cultura que nos ha amamantado.

«…no añadamos más piedras en forma de recelo o desconfianza en nuestro camino hacia el respeto».

Nada es estático, la cultura nace y se desarrolla adaptándose a la cultura mayoritaria, pero ¿es nocivo? Las culturas se entremezclan, nada es estático. Somos humanos, atrevámonos a que la mezcla cultural refuerce y enriquezca la tierra cultural en la que vivimos. En Andalucía nuestros hilos se entremezclan de tal manera, que en ocasiones confundimos de dónde proceden. Los hombres y las mujeres solo podremos sentirnos libres cuando las barreras sean de menor tamaño ya que al compartir la convivencia, los lazos se reforzarán y el aprendizaje será mutuo.
Existen barreras, sin duda, sin embargo no añadamos más piedras en forma de recelo o desconfianza en nuestro camino hacia el respeto.

Editorial del Nº6. Invierno de 2017.
Por Mariola Cobo Cuenca