Lola Ferreruela

Desde un estudio repleto de lienzos en Benalmádena y con el oleaje como inspiración, expone dos de sus obras Lola Ferreruela.

AUTORRETRATO
Mi familia es gitana y es en sí misma una obra de arte. / Venimos de Medina del Campo, de Madrid, de Santander, de San Sebastian, de Tudela, de Francia y de mil lugares. / Mi madre nos inculcó la necesidad de adquirir conocimientos. / Nos enseñó sobre el arte con su presencia y bellas palabras sobre él. / Mi padre y abuelo, de una inteligencia brillante y un colmo de elegancia natural a raudales. / Nos enseñaron todo sobre el ser y el amor y su bondad. / Y nos abrieron camino a nuestras individuales e intensas búsquedas. / Mi pintura es como el agua. Y en ella está el ideal de existencia. /Desde la costa de Málaga hasta Tarifa he pintado hermosos atardeceres. / El mar ha brotado de mis pinceles y recogida su inmensidad. / La creatividad, el movimiento, la poesía y la libertad están contenidas en ellos. / La luz de Málaga y Cádiz, su cielo y su mar. / En los retratos también está todo ello más mi esperanza en el ser humano.

En este autorretrato muchos se verán en él y eso es bueno, porque se sentirán acompañados en un esfuerzo de comprensión nueva, genera el movimiento implícito en él. Y eso es bueno, porque en la acción de una meditación están las nuevas ideas. Ideas que moverán al mundo.
Sastipen thaj Mestepen

lolaferreruela01

COLECCIÓN TRAVESÍA GITANA – OBRA UN DÍA DE CAMPO
La sincronía con el universo y el misterio del amor, están en el sueño del artista. / Pureza son todos los sentimientos elevados a la máxima potencia liberalizadora. / Hallar la inspiración es agradecer al cielo su sonido infinito. / En cada obra de arte el artista se funde con lo divino. / Mi pintura tiene carácter sagrado. / Desde la soledad se ve todo muy claro. / Mi pintura contiene la libertad necesaria para que el observador potencie la intuición y otras magnificencias. / La imaginación es potencialmente enriquecedora en todos los sentidos. Con ella se resuelven los problemas. Y da margen para hacer un mundo fantástico. / Lo hermoso en grado óptimo es la bondad. / El respeto y el lugar al arte ha de ser exhaustivo. Con ello la sociedad avanza. / Los gitanos han dado esa inmensa magnitud con el flamenco y siguen avanzando. / Mi pintura hace viajar sin moverte del sillón pero te hace levantar y que muevas todo en ti por si algo se te escapa.

El artista que murió es el que suele llevarse la mayor parte del éxito y del presupuesto. Los artistas fallecidos son ampliamente valorados y el día que murieron sus obras se dispararon rumbo el éxito. Unas veces fue cierto y otras no. El artista vivo es el que necesita los medios para subsistir dignamente, para poder seguir creando belleza, y no el artista muerto hace siglos: la Vanguardia es del que pinta ahora y no del que se fue.

lolaferreruela02

Escenarios del Nº6. Invierno de 2017.
Por Lola Ferreruela.