Manuel Amaya Flores

Mi nombre es Manuel Amaya Flores y nací en 1955 en Arcos de la Frontera, Cádiz. Mi padre era Marcelo Amaya Flores, es curioso, porque tenía mis mismos apellidos. Él trabajaba en la churrería del pueblo y a la vez trabajó en el campo como manijero durante 40 años; allí trabajaron con él gran cantidad de mujeres, hombres y les daba trabajo a otras personas.
Mi padre, Marcelo, era un hombre de Arcos muy querido por todo el mundo, ya que era un personaje muy popular, de hecho, le pusieron su nombre en una placa en la plaza.
Para mí la palabra integración llega a molestarme porque yo soy gitano, pero a mí nunca me ha hecho falta tenerme que integrar. Ese hecho ha llegado solo y yo no he tenido que molestarme porque nací así, he estado siempre con gitanos y payos y yo no he tenido que esforzarme porque así fuera… Nunca me he sentido discriminado porque mi familia ha sido muy querida dentro y fuera del pueblo. Solo tengo la anécdota estando en un camerino, cuando todos los artistas nos reunimos antes de salir a cantar, en el que un señor comenzó a hablar mal de los gitanos en general y algo se me removió por dentro al escucharlo; después yo me acerqué a él y le dije: mientras haya gente como tú, existirán gitanos malos, porque si yo ahora te doy un puñetazo por lo que estás hablando, tú me dirás, ay que ver el gitano malo…, pero ¿quién ha tenido la culpa de eso? Él me pidió disculpas dándome la mano, pero yo le negué la mía…
Además del flamenco y la churrería también monté una empresa de construcción junto a mi hermano, pero quebró como tantas veces ha sucedido con este tipo de empresas.
Ahora mismo estoy jubilado y tengo cinco discos grabados, destacaré mi disco Caños Verdes, que era el nombre del barrio gitano de Arcos, donde los gitanos han vivido aproximadamente 30 años.
Miembros de mi familia llegaron a esa zona desde pueblos como Ubrique, Prado del Rey o del Gastor, porque los Amaya casi todos llegaron desde la Sierra de Ronda, de los Negros de Ronda. Nosotros en el pueblo somos los Marcelo, yo lo soy, mi padre, mi hermano y mi nieto. Las familias gitanas se marcharon de Caños Verdes y se dispersaron por más lugares del pueblo.

Con 17 años, conocí a mi mujer cuando los dos trabajábamos en el campo, con el tiempo ella se quedó embarazada y se vino conmigo a la casa de mis padres.
Lo que yo defiendo es que todas las personas (da igual de la forma que sea cada cual) sin importar que sean gitanos o payos, debemos tener una casa, un techo donde vivir para seguir avanzando. Eso es lo importante para mí.
Yo no apoyo las ideas de Juan de Dios Ramírez Heredia, de Unión Romaní, ni su forma de actuar. Yo no me siento representado por esa forma de ser gitano.
Sobre el flamenco en mi vida, pues mi madre fue quien me lo transmitió, no lo hizo profesionalmente, pero, por ejemplo, a veces me reñía y después bailaba; se llamaba María Flores Durán y entre todos éramos 8 hermanos.
Yo aprendí solo a leer y escribir después de haber hecho la Mili, porque con 8 años yo trabajaba en el campo. Un amigo payo fue el que me ayudó a conseguirlo, orgulloso de hacerlo. Todos mis hermanos están casados con payos, incluido yo.
Aquí nunca han existido problemas, todos los gitanos están bien. Casi todos somos familia, la familia de los Jaramagos, la familia de Camarón, que eran fragüeros, los pelaores, los corredores, tratantes de ganado, muchos estamos cruzaos. Mi tío es Manuel Amaya Flores y escribió un libro sobre la cultura gitana.
Los cantaores que me han gustado han sido Camarón, Antonio Mairena, La Perla de Cádiz, Antonio Díaz Fosforito, Carmen Linares y otros muchos.
El nombre de La Plaza de Marcelo se llama así por mi padre cuando él murió. Mi madre, María, fue la verdadera churrera porque pertenecía a la tercera generación de churreros. Ella murió tan joven y era una gitana con tanta gracia…

Fragmentos de vida del Nº7. Primavera de 2017.
Por Manuel Amaya Flores.