Pastora Morales Fernández

Nacida en el seno de una familia gitana en 1982, Pastora se trasladó desde Barcelona a la localidad de Tocina en Sevilla junto a sus padres y hermanos cuando era pequeña. Aquí comparte su vida junto a Basilio Vargas, un malagueño de 35 años con el que tiene dos niñas que ya van al colegio. En uno de sus brazos, lleva tatuado un ramo de camelias, nombre de su hija mayor.

¿Por qué os trasladasteis a Tocina en tu infancia?
Mis padres volvieron a Andalucía porque mis abuelos son de aquí y allí no tenían a nadie. Aquí he crecido, he conocido a mi marido y crecen mis hijas. Básicamente soy andaluza.

¿Desde cuándo trabajáis en el campo?
Fui al colegio muy poco tiempo, pero sé leer y escribir. Siempre he trabajado en el campo, como lo hicieron mis padres. Cuando alguien no estudia, aquí la única alternativa es el campo, por ejemplo, en el verdeo de la aceituna, la verde de mesa y la negra para el aceite, la recogida de patatas ¡qué duras son las patatas!, la recolección de tomates, las naranjas, los melocotones con los que hacemos dos tareas: el entresaque, que consiste en cortar las ramas con melocotones aún muy pequeños, dejar aproximadamente cuatro o cinco para que crezcan mejor y la recogida será cuando estén maduros. Además, recogemos habas, habichuelas, cebollas, ajos ¡y todo lo que nos dé el campo! Mi marido y mis tres hermanos también trabajan en el campo.

¿Os trasladáis a otros lugares en las campañas de recogida?
Antes nos íbamos todos con todo lo de casa, pero desde que mis hijas tienen edad de estudiar ya no. Vamos y venimos mi marido y yo, volvemos por la noche y mi madre se encarga de atenderlas. Si nos fuéramos a Jaén por la recogida de la aceituna cuatro meses, ellas perderían ese tiempo de clase. Yo falté mucho al colegio por eso y como antes no era obligatorio, pues los padres no nos llevaban. Estoy encantada con que ahora sea obligatorio. A ver si avanzamos y no vamos hacia atrás…

¿Qué reivindicarías hacia las mujeres que trabajan en el campo?
Los hombres no trabajan mi árbol porque ese jornal es mío. En las cuadrillas son muchos más los hombres que las mujeres, ahora mismo estoy en una cuadrilla de 18 personas en la que solo somos 2 mujeres. El trabajo es el mismo que hacen los hombres porque cargas peso y te subes a los mismos árboles. Cuantos más sacos llenes de patatas y dejes en el camión, antes te vas y antes te pagan.
Es un tema complicado porque cuando las mujeres tenemos que abrirnos paso en un mundo de hombres, tienes que luchar porque debes encontrar hueco para que te permitan trabajar, es un tema delicado (…), y si además tienes niños no acabas nunca… Eres la primera que te levantas y la última que te acuestas. Los hombres deben trabajar en casa.
Yo la peonada del campo la llevo muy bien, pero cuando llego a casa no puedo más, porque es hacer comida, la ducha de las niñas, la ropa, un cúmulo de cosas y no me ayudan nada. Nada.
En el campo, tanto a compañeras como a compañeros, siempre les digo que no se achiquen con los capataces, que tenemos que luchar por nuestros derechos, que vayamos asegurados y que nos paguen las horas que trabajamos. Quiero que tengamos nuestros 15 minutos de bocadillo porque nos están quitando ese ratito para que lo comamos a las 9 de la mañana y ya no parar en todo el día el trabajo. Empiezo al alba y vuelvo al anochecer. Nos pagan una miseria, divide 40 euros entre 8 o 10 horas ¿a cuánto sale la hora? Respetad nuestro trabajo.

¿Qué piensas de los movimientos andaluces del pasado?
Yo era pequeña, pero sé que hubo y hay mucha discriminación, tú vas al campo y no tienes apenas derechos. No hablo como gitana hablo como trabajadora de la tierra. Tú echas 15 días para que conste que estás trabajando, les das tu cartilla y te ponen un sello. El dueño de la tierra es el que pone el sello, cada uno te pone el suyo. Es duro…
Si el precio de la peonada son 47 euros, el sello nos cuesta 2 y el IRPF nos cuesta 1 euro, el alta la paga él y la baja también, no les conviene asegurarte… He trabajado 80 días y he cobrado 40 ¡80 días en el campo!
Hay inspecciones y nos piden nuestros papeles, si le preguntan al dueño cuándo nos han contratado, él dirá que hoy mismo. Cuando las inspecciones vienen el que paga es el trabajador, nunca pierde el fuerte porque siempre perdemos los débiles.
Los manijeros se quedan con dinero porque si se apuntan 18 personas y no acuden 3, se quedan con los 3 sueldos en vez de repartirlos entre la cuadrilla de trabajadores.

¿Recibís más ayudas económicas?
Si acumulamos las 35 peonadas al año, tenemos derecho a la renta agraria: 420 euros al mes. Nos parece poco porque una familia de 4 miembros con ese dinero, tú dirás… Por lo menos no tengo alquiler.
Yo cobro ese dinero, pago cerca de 90 euros por el sello y ya me quedan 300 euros ¿es fácil?

¿Cómo has compatibilizado trabajar fuera de casa con ser madre?
Hay días en los que yo salgo de casa a las 6 de la mañana y llego a las 6 de la tarde. Mi madre tiene 65 años y me ayuda porque se queda con mis hijas. Desde niñas ellas la llaman la mama vieja. Si no fuera así no podría hacerlo, tendría que meterlas en aulas matinales del colegio; mi madre las lleva y las recoge de clase. Si no tienes ayuda no es fácil, mi hermana hace lo mismo que yo. Las mujeres que somos madres no podríamos ir al campo.

¿Os apoya algún tipo de sindicato aquí en el campo?
Nos apoya co.bas yo siempre he estado con ellos. Aquí ha habido un fraude de peonadas porque un hombre ha estado cobrando peonadas que no hacía y no pagó su deuda.
Ese hombre está libre y las trabajadoras están pagando todo eso. Pido lo que trabajo: si yo trabajo 2 días las 2 peonadas, que me paguen mi sueldo. Es lo justo.
Si mi sueldo está a 47 euros yo quiero 47 euros, ¿por qué me pagan 40? Si de ahí sacas dinero para hacer bocadillos ¿cuánto queda?
Si no tengo mis 35 peonadas no tengo derecho a mis 6 meses de renta agraria, al menos con eso tiramos, porque el campo tiene días, hay épocas en la que sí hay trabajo y épocas en las que no. Lo mismo trabajas mucho, que nada.
Lo mismo exijo con los pagos, si te dicen que te pagan un día que no lo retrasen y te paguen la quincena trabajada.
Yo reivindico nuestros derechos y estoy muy orgullosa porque co.bas nos ha apoyado y hemos mejorado.

¿Qué valor le das a tu identidad como mujer gitana?
Me da una fuerza serlo: estoy orgullosa de mi raza. Ya no somos tan errantes como antes, es cierto, somos más modernos. Digo lo que siento.
Mis hijas se están criando en otra época y van a estudiar a rajatabla. Van a llevárselo todo: ser gitanas y poder estudiar, lo que yo no he podido hacer porque iba al campo o al mercadillo con mis padres. Nos llevaban con ellos porque no podían dejarnos con nadie y antes no existían aulas matinales. Mis hijas no perderán su colegio nunca.
Me llena mucho la unión de las familias, si a un familiar le pasa algo vamos rápido a ayudarle. El tatuaje que llevo en el brazo es un ramo de camelias porque a mi hija le puse Camelia (sonríe).
Los padres de mi marido se dedicaban al trato con las bestias con 5 hijos, recorriendo las ferias de Andalucía y durmiendo allí mismo para seguir.
Mis padres se han dedicado a vender en los mercadillos (o donde podían) verduras y frutas, más tarde nos dedicamos al campo. Yo aprendí a leer, a escribir y tengo carnet de conducir, a mis hermanos y a mí nos gustó y hubiéramos seguido estudiando.

En tu caso ¿has sufrido algún tipo de discriminación por ser gitana?
No, en ninguna ocasión. Yo nunca he visto racismo ni en el pueblo, ni en el campo.

¿Cómo os conocisteis tu marido y tú?
Trabajando en la campaña de la fresa en Huelva (sonríe). Él llegaba de Mollina en Málaga y yo de Tocina, ya llevamos 14 años.

¿Cómo fue vuestra unión como pareja?
No nos casamos por el rito gitano, nos escapamos y después nos casamos en el juzgado.

¿Qué desearías expresar hacia la comunidad gitana en España?
Sobre todo, que desapareciera tanto machismo. El machismo es el mayor problema, sin duda. No entiendo tantos ritos, los veo antiguos y no los queremos para nuestras hijas; tampoco quiero que las mujeres sean tan cerradas y enseñen a sus hijas a estudiar.

¿Qué opinarías si en un futuro vuestras hijas eligieran convivir con una persona no gitana?
Lo único que exijo es que sea bueno y trabajador. Yo no quiero que mis hijas pisen el campo, mi marido también lo cree y haremos todo lo posible para que no lo hagan, estudiando todo lo que puedan y más.

Vuelven a emitir el programa de Gipsy Kings, ¿qué opinas sobre él?
Esa vida no es la mía. Me parece que quieren que sea un programa “muy fantástico”, muy exagerado, ni tantos trajes, tanta fiesta, la vida es más normal. No nos sacan trabajando ¿quiénes trabajan ahí? ¿a qué se dedican, al campo?
Yo tengo un primo empresario, otro es soldado, otro trabaja en el mármol… ¡estamos desarrollados!

Entrevista del Nº7. Primavera de 2017.
Por Mariola Cobo Cuenca.