De Diana a Rocío

Entrevista de Diana Ordoñez Fernández (nacida en Jerez de la Frontera en 1996 y estudiante de Filología Hispánica) a Rocío Montero Maya (nacida en Sevilla en 1960 y actriz protagonista de obras de teatro de éxito)

¿Qué fue lo que la motivó para empezar a hacer este proyecto no siendo algo común en su entorno?

Es que nosotras cuando empezamos a trabajar no sabíamos lo que era empezar a hacer un teatro. Nosotras empezamos con los talleres y empezamos con Silvia, la muchacha que estaba ahí. Empezamos con un grupo de gitanas, muchas se fueron y algunas nos quedamos porque nos interesaba hacer ese taller porque teníamos que saber qué era lo que iba a salir de nosotras, porque llevábamos mucho tiempo encerradas en las chabolas; no podíamos salir a ningún lado y me dije, a ver lo que sale de los talleres y al final de los talleres algunas se fueron y otras nos quedamos, se quedaron mis hijas, se quedaron mis cuñadas, alguna sobrina y ahí nos propuso hacer una obra de teatro. Yo dije: yo una obra de teatro no la hago porque yo no sé hacerla …, no sabía cómo era eso, nunca la he visto y además los gitanos no hacen eso, pueden hacer una obra de flamenco, de baile, alguna cosa así, pero teatro no. Pero después llegó Pepa Gamboa y nos dijo: sí, vamos a hacer una obra de teatro porque tú puedes hacerla, y yo dije: ¿yo?, yo no puedo hacerla porque yo no sé leer ni escribir. Pues sí, nos propuso hacer la obra de teatro e hicimos una obra de teatro.

¿Cómo se hace una obra de teatro sin saber leer ni escribir? ya que, si ya es difícil sabiendo, imagínate sin saber…

Memorizando las cosas en la cabeza, por la memoria. Yo iba repitiendo las frases, me las repetía muchas veces, cuando yo estaba en casa las iba repitiendo sola, iba a Carrefour y me las iba diciendo, estaba fregando y me las iba diciendo, estaba haciendo de comer y mi marido me preguntaba: niña qué haces que estás hablando siempre, y yo le dije: hombre, es que yo no sé leer ni escribir, yo tengo que saber las cosas de memoria…

¿La ayudó su familia en casa?

Hombre, ayudarme no me ayudaron, pero yo traía el papel que tenía las cosas escritas y la niña me las iba repitiendo poco a poco hasta que …

¿Ha supuesto para usted una evolución, ha crecido más como persona, por el hecho de poder hacer teatro y sentirse realizada?

Sí. Cuando estoy dentro del teatro, dentro de la obra, sí, pero en casa no, en casa soy la misma, sigo siendo la misma… Pero cuando ya me voy para fuera y llego al teatro y la gente me aplaude, sí, eso sí, me siento poderosa. Mis hijas están ahí, conmigo, son actrices y son muy buenas. Allí sí, me siento poderosa, pero estando dentro de mi chabola sigo siendo la misma.

¿Ha encontrado impedimentos para hacer esto dentro de su entorno, en su familia o por las propias mujeres de su entorno?

A mí me da igual lo que ellas digan, si ellas me dicen lo que yo tengo que hacer les digo: métanse en su vida y dejen la mía, yo hago con la mía lo que quiero. Soy yo la que tengo que decidir, nadie decide. Mis hijos están contentos, mi marido también, mi familia y también y yo. Me da igual lo que la gente diga.

De las dos obras que han representado como son La casa de Bernarda Alba y Fuenteovejuna, ¿cuál le ha llenado más?

Bueno, a mí la primera de Bernarda Alba, en esa me sentí muy orgullosa porque esa ha sido una obra más gitana que paya. Eso se siente más…, pero de esta obra también me siento orgullosa porque, aunque es una obra muy pesada y muy antigua, yo me siento orgullosa también porque es muy bonita.

Bernarda Alba es una obra muy afamada. Hemos recorrido todo, nos queda poco por recorrer, el teatro lleno, lleno, lleno…, siempre lleno y con gente con tantas ganas, que se ha quedado fuera.

¿Qué opinan sus nietas cuando la ven actuar?

Yo se lo he dicho a ellas, que cuando yo no esté, que ellas sigan, que no miren por mí, que miren por ellas, que sean grandes, que ellas saben leer y escribir, que estudien y hagan lo que tienen que hacer, que sean artistas, que sean lo que sean …

¿Si volviera atrás y se viera joven otra vez y pudiera elegir, intentaría seguir su carrera como actriz profesional?

Sí, como actriz profesional pero más, más aún…, llegar más lejos, porque yo quería llegar más lejos, no quería sentirme como me siento en la chabola, quería sentirme más poderosa, más fuerte, que la gente me mirara y me dijera: mira esta mujer: lo que era y lo que es… Bueno, algunas me lo dicen, porque cuando voy a Carrefour y la gente me conoce, me dice: eres grande, tú no sabes a lo que has llegado. Y yo les digo: grande cuando estoy ahí dentro, pero fuera no.

¿Se ha encontrado muchos impedimentos a la hora de hacer las obras?

No, muchas gitanas vienen a verme al teatro y además vinieron familiares míos de Santiago porque se enteraron por la tele y dijeron: esa es prima mía ¡yo voy a verla!

Vinieron de Santiago, de la Coruña y se sintieron orgullosas de saber que tienen en su familia a una artista. Me dijeron: ¡porque no sabes qué grande eres, que eres muy grande! ¡Hacía tiempo que no te veía y así que te he visto!

¿Ha visto a muchas mujeres que se quisieran ver en el lugar donde usted está ahora?

Muchas de ahí, del barrio en el que estamos, me preguntan: mira a ver si quieren meter a otra, si quieren a otra persona yo vengo… Y yo les digo: ya está todo completo, hija mía… Ojalá faltara otra porque yo también metería a otra hija mía, a la más joven, que tiene 26 años y sabe leer y escribir y puede hacer cosas grandes…

Por Diana Ordoñez Fernández

Fotografía: Luis Miguel Zapata