De la mentalidad gueto al tesoro del Kalipen

Yo no soy un hombre blanco. Tampoco es que sea negro, pero soy no blanco. Esto es: no pertenezco ni comparto la mentalidad predominante euro-céntrica. Yo vivo en un gueto, el Polígono Sur, y estoy rodeado de gente con mentalidad gueto. Y además muchos no quieren salir de esa mentalidad gueto. Yo sí, yo quiero salir de esa mentalidad, porque mientras siga mi gente en ella, de alguna forma yo también la padeceré. Pero, resulta que hay incluso gente ilustrada, con estudios académicos, que fomentan la conciencia gueto. Pareciere que les gusta jugar ese papel marginal. Claro ellos personalmente no, ellos viven fuera de los guetos, solo en ambientes académicos, intelectuales, asociativos, institucionales, se mueven por ahí, no sufren en sus carnes las consecuencias de la marginalidad, pero sí que les mola fomentar la idea sectarista en la que el gitano juega el papel de víctima que pide subvenciones para reparar los daños. Creen que con sus programas subvencionados van a revertir la situación, o incluso ni se lo creen, lo importante es que con esas subvenciones ellos tienen sus sueldos y sus congresos con gastos pagados, y van viviendo así, como los señores. Y el gueto continúa, les interesa que continúe la mentalidad gueto en los gitanos. Que el gitano siga sin cuestionarse su identidad gitana, para ellos politizar esa identidad es primordial para auparse como los representantes de los gitanos de cara a las administraciones e instituciones, a los que hay que darles la subvención, pues ellos son los listos de la clase. Es un activismo subvencionado por el sistema capitalista neoliberal. Ahí es nada. El hombre blanco supuesto opresor, subvenciona a los oprimidos. ¡Qué “malo” es el hombre blanco, pero que buenas subvenciones da para que sigamos fomentando la mentalidad gueto! Esa misma mentalidad que impide el desarrollo y el progreso de los gitanos, ya que el gueto es una prisión. El gueto no es exactamente un espacio físico, es un estado mental que no te permite ver más allá de sus límites. No hace falta salir del Polígono Sur para salir del gueto. No hace falta dejar de ser gitano para salir del gueto. Es más, ser gitano no es para nada vivir en la mentalidad gueto. El pueblo gitano es el pueblo de la libertad, el que tiene como bandera el azul del cielo y el verde de los prados y como símbolo una rueda que habla de la no frontera como filosofía. ¿Cómo vamos a entender como válida la mentalidad gueto, siendo el gueto una prisión? Mentalidad gueto es considerar que los gitanos somos incapaces de crear nuestra revolución sin subvenciones de papá sistema. Mentalidad gueto es politizar la identidad gitana para con ello entrar en el “mercado” de las subvenciones. Mentalidad gueto es nuestro etnocentrismo, nuestro victimismo étnico, nuestra ignorancia sobre nosotros mismos y sobre el mundo en el que vivimos. Mentalidad gueto es considerar al hombre blanco el opresor y querer triunfar en el mundo del hombre blanco como un gitano. Eso también es mentalidad gueto, pues tiene el trasfondo del complejo, del pobrecito que se convierte en referente de los pobrecitos gitanos. Mentalidad gueto es considerar al payo inferior o superior. Mentalidad gueto es complejo de inferioridad con una tonta idea de supuesta dignidad del vencido. Mentalidad gueto es asimilar como propios, los prejuicios que inculca el sistema contra los gitanos y desarrollar ese papel. Mentalidad gueto es considerar que el gitano no debe estudiar su identidad, porque eso lo va a convertir en payo. Mentalidad gueto es atraso, subdesarrollo intelectual  y espiritual. Mentalidad gueto es miseria. La miseria de esa mentalidad la abandonamos, cuando empezamos a intuir nuestro tesoro, nuestra gran riqueza, a través del estudio y la profundización en esa cultura, en ese sentir, en esa forma de ver la vida que es la gitanidad. Siempre lo digo, los kalós tenemos un tesoro al que podemos llamar Kalipen. Qué gracia, una vez, le hacen una entrevista al cantante dominicano Juan Luis Guerra en una televisión española, creo que era TVE, y le preguntan que qué cantante o grupo le gusta de España. Lo gracioso es lo que le responde, porque la reportera no se lo espera. Esto era por principios de los noventa, no me acuerdo bien… Él va y le responde: – ah sí, de España me gusta Camarón –. La reportera que no se queda contenta: – ¿y otro? – Va éste y le dice: – Potito -. Ella insiste y él responde: – Ah sí, Pata Negra, Ketama -. Así lo recuerdo yo. La reportera queriéndole sacar algún grupo o artista español y Juan Luis solo le respondía con artistas gitanos. Recuerdo que sentí la impotencia de la reportera, porque de los que mencionaba el dominicano no eran ninguno “españoles normales”, eran gitanos, flamencos. Lo que seguramente ella no valoraba como millones de españoles no lo valoran aún. Lo valoraba un dominicano, Juan Luis Guerra. Aquí en España hay un tesoro, que la mayoría de españoles no saben valorar. Ese tesoro es producto del Kalipen, esto es, la cultura, el arte, el sentir y la esencia de los gitanos españoles. Lo gitano es lo más elevado, lo más profundo, lo más aristocrático de mi país, el que guarda la ascua, la sangre y el alfabeto, de la verdad andaluza y universal. Esto no lo digo yo, esto lo dice el poeta español más célebre quizás, de todos los tiempos: Federico García Lorca. Aquí en España hay una enorme indiferencia y desprecio producto de una enorme ignorancia sobre una cultura tan intrínsecamente española como es la cultura kalí. Es de estúpidos ignorar la presencia, el enorme aporte, el sabor tan exquisito que la gitanidad le ha aportado y le aporta a esta España nuestra. El kalipen lleva siglos formando parte de toda esta cultura y sociedad llamada España. Aquí lo gitano forma parte de la identidad española, y lo español forma parte de la identidad gitana. Es de necios ignorar o confundir eso. Ni la sociedad mayoritaria, ni los propios gitanos en general, estamos viendo eso. Esa sencilla cuestión, que es tan clara y que es tan obvia. Y tanto a la sociedad mayoritaria como a los gitanos nos están cegando un montón de prejuicios que no nos dejan ver eso, lo obvio; los kalos somos hispano-romaníes, somos de aquí, hemos ayudado a crear todo esto llamado hispanidad. Nosotros estamos aquí, somos de aquí. Y eso, curiosamente lo ven antes la gente fuera de aquí, que los que estamos aquí. En todo el mundo se adora a España por su Kalipen, Y los españoles en general no saben valorarlo, y los kalos en particular no sabemos sacarle partido para nuestra propia evolución, promoción y desarrollo cultural ¿Por qué? Para mí, sobre todo se debe a esa mentalidad gueto.

Acábese ya la mentalidad gueto por el bien de los guetizados y por el bien de la humanidad misma. Véase el gitano y todo humano la luz de la libertad, compréndase su universalidad, su ilimitación y su autenticidad como todo ser humano.

Reivindicar desde la paz del Nº8. Otoño de 2017.

Por Ramón Vázquez Salazar (ravazsa)