Desde Brasil

La mujer cigana en Brasil

Aunque es un privilegio discurrir sobre la mujer, especialmente sobre la mujer gitana, y más específicamente sobre la mujer gitana en Brasil, debo confesar que el tema, además de fascinante es realmente complejo. Incluso porque el propio término “gitano” es generalizador y, aunque existe una identidad más amplia que mantenga esa auto-denominación impuesta por todas las trayectorias histórico-geográficas por las que los “gitanos” pasamos, es evidente que la diversidad cultural interna al que podemos nombrar “pueblo gitano” en el mundo es un hecho, lo que, de ninguna manera, jerarquiza diferentes ramificaciones del mismo.

Brasil no huye de esa realidad, haciéndose presentes en el territorio brasileño representantes de los tradicionalmente reconocidos por 3 grandes ramas que se autodenominan y se reconocen como “gitanos”: “CALÉ”, “ROM” y “SINTÉ”, aunque los últimos son especialmente y numéricamente mucho menos presentes en ese territorio, lo que no significa que no existan.

Otro punto a ser considerado y resaltado es el hecho de que, independientemente de toda “sub-identidad” concerniente a toda y cualquier rama “gitana”, tal como la supra-citada, el status de la mujer, su importancia para todos los gitanos “en general”, es exactamente la misma, en el mundo y en Brasil.

¿Qué decir sobre la condición de la mujer gitana en Brasil, sin pasar antes por toda la problemática de un mundo y un país donde la efervescencia de conflictos entre diversificadas (y, por qué no decir divergentes) visiones de mundo, de sociedad y del mundo, papel de la mujer, se hace presente en el campo moral, relativizable a la luz de la Antropología, en lo que concierne a lo que llamamos “cultura”? ¿Qué “moral”? ¿Qué “cultura”?

Siendo una “nación” sin territorio propio, diseminada por el mundo, interactuando histórica y geográficamente hace siglos con innumerables y diversificadas “otras culturas” en el tiempo y en el espacio, creo que es indispensable hacer algunos cuestionamientos, ¿Qué es? ¿Qué somos, después de todo? ¿Qué seremos? ¿Qué hicieron con nosotros? ¿Qué hemos hecho y/o lo haremos con lo que han hecho con nosotros?

¿Cómo no hacer esas preguntas, si fuimos expulsados ​​y/o arrancados de donde estábamos, no podíamos “volver”, no podíamos “permanecer” y no podíamos “ir adelante”? ¿Qué clase de relación ambigua de admiración y odio es la que atravesó desde hace siglos nuestros impedidos y al mismo tiempo forzados “retrocesos” o “retornos”, “estancias” y/o “aculturas forzadas, “esclavitudes” y “servidumbres”? ¿” ¿Prohibiciones “,” expulsiones “,” torturas “y “genocidios “?

Todo esto impregnó nuestra histórica saga y mucho de eso todavía sucede. Hablo a los hermanos lectores de estas sinceras reflexiones, a partir de un país como Brasil, en cuyas ciudades (incluso las del interior del territorio nacional), principalmente en las capitales de los territorios estatales, hay incontables “favelas”, donde inmensas masas que deberían “vivir como personas” y en realidad “sub-viven”. Lo que nos remite a la comparación de que, en los países europeos, una inmensa proporción de gitanos también subviven en las comunidades de extrema pobreza y riesgos locales. Gitanos brasileños, no están en mayoría en “favelas”, lo que no significa que no existan casos aislados. Pero los problemas de retroceso, estancia, permanencia y expulsión son los mismos.

Mediante todas estas reflexiones, buscamos visualizar las extremas dificultades cotidianamente vivenciadas por las mujeres gitanas en general y brasileñas en sus características, papeles sociales, necesidades específicas, y constante adaptación y readecuación a los innumerables contextos histórico-geográficos a través de los cuales perpetuaron la Vida Propia y de cada uno de nosotros, en medio de la turbulenta amalgama en que consiste la existencia y la supervivencia en nuestro conturbado planeta Tierra. Las cuestiones como la menar, la menstruación, la boda, el embarazo, la lactancia, la menopausia, así como todos los ritos de paso involucrados en cada una de estas situaciones, ciertamente han hecho mucho más difícil para las gitanas, toda la caminata que efectuamos, especialmente desde las primeras ligas de gitanos Calons (como se denominan los Calé en Brasil), en tierras y épocas aún inhóspitas e insalubres de Brasil, aún en su período Colonial.

Si ya no es fácil sobrevivir como gitanos, respetemos el inmenso sacrificio sufrido por las mujeres en toda nuestra trayectoria, mediante las situaciones cotidianas arriba expuestas. La gitana siempre desempeñó de la misma forma, el nacimiento, desarrollo y mantenimiento de la vida moral y cultural, de la familia nuclear y del grupo, sin lo que ciertamente no habríamos llegado a los días actuales, ya sea como seres biológicos, así como con nuestra identidad colectiva como gitanos. Estudiar y trabajar, respetando nuestra interacción con el mundo de los payos o gaché, sin que ello implique necesariamente una pérdida de nuestra identidad cultural como pueblo. En mi opinión, es el caminho.

Agradeciendo inmensamente a Amarí, Revista cultural gitana, en especial a su fundadora y directora, hermana gitana Mariola Cobo Cuenca, por la oportunidad de poder expresar esas simples reflexiones, espero haber podido contribuir a la promoción y mantenimiento de nuestra identidad gitana, así como para con el debido respeto a las mujeres gitanas del mundo entero y de Brasil, dejando aquí mi emocionado abrazo a todos los plañoré y plañorí de España.

Mi nombre es Paulo Roberto Walmrath Reis, popularmente conocido como Paulo Reis. Siendo conocido en el medio gitano como “Yargo Ragari”. Mi descendencia gitana procede de familias Sinté y Calé. Más directamente de una familia Calé de apellido Vidal, que vivió durante mucho tiempo en tierras de Francia, España y Portugal, incorporándose a un antiguo grupo de las mismas procedencias, denominado Ragari o Ragache.

Fotografía: Paulo Reis

Mi formación académica es la de Graduación en Ciencias Sociales, de mayor concentración en Antropología Cultural, a través del I.F.C.S. (Instituto de Filosofía y Ciencias Sociales) de la U.F.R.J. (Universidad Federal de Río de Janeiro), habiendo concluido también Postgrados Lato Sensu en Filosofía y Enseñanza Universitaria, a través de la U.G.F. (Universidad Gama Filho).

En los últimos años, ejercí Magisterio a través de la red estatal de enseñanza (RJ), en la disciplina Filosofía, así como también a través de la red Municipal (RJ), en la disciplina Historia.

Por iniciativa propia, participé en presentaciones culturales (música), conferencias, seminarios y debates sobre el Pueblo Gitano, así como tuve el honor de ser uno de los Fundadores del primer y ya extinto CENTRO DE ESTUDIOS CIGANOS de América Latina, en la ciudad de Río de Janeiro. En 1986, un grupo que cumplió sus funciones, sembrando ideas y haciendo posibles las iniciativas de fundación de innumerables otros grupos similares, que hoy se multiplican por Brasil, promoviendo la Cultura Gitana, nuestra identidad, diversidad y dignidad, especialmente la de Mujer gitana.

Desde otros lugares del Nº8. Otoño de 2017.
Por Paulo Reis