David Peña Dorantes

David Peña Dorantes (Lebrija, Sevilla 1969) es un célebre compositor pianista proveniente de una saga familiar gitana respetada y admirada que, entre otras obras, compuso “Orobroy”, una canción que se convirtió en un himno para los gitanos y con el que muchas personas se reconocen y perciben como propio.

 

¿Qué suele inspirarte a la hora de crear tu música?

Me inspira “el diario”, lo cotidiano, todo lo que ocurre a mi alrededor me afecta en todos los sentidos, tanto lo bueno como lo malo, lo regular, al fin y al cabo, es la vida… Creo que la vida es lo que realmente a un artista lo va empapando de ideas y de sentimientos que luego necesita soltar: es el diario.

El instrumento de un piano como tal es lo de menos, al piano le doy poca importancia, es una herramienta más para poder construir y hacer música, yo creo que lo más importante es, viniendo de una familia tan flamenca, que mi música sea flamenca, pero con otras connotaciones diferentes… Realmente al piano le doy poca importancia, aunque por supuesto la música al piano venga de mis vivencias, de mi preparación y de lo que yo vivo cada día.

 

¿Qué significado tiene para ti llevar sangre gitana?

Significa una forma de ver la vida totalmente distinta, una escala de valores, el diario, la forma de vivir, darle una importancia a las cosas de diferente manera, son tantas cosas… Es una forma de ver la vida, es muy complicado, pero por supuesto también desde el punto de vista musical, imagínate, para mí es muy importante… Es mi cimiento: ser gitano y por tanto también ser flamenco. Lo más importante que yo tengo ahora mismo es la herencia que son todos mis gitanos y toda mi gente: el flamenco. Ser gitano para mí es importante: es mi base.

 

¿Qué valores te inculcaron en tu familia?

Sí que veo el respeto a mis mayores, es una forma de estar, de ver la vida… Es un cromatismo de colores, una alegría mezclada con la pena, una mirada sutil, la de mis mayores cuando me miraban, y con una sola de esas miradas ya te estaban enseñando, ya te estaban educando… Un silencio, mantener un silencio para no molestar al que tienes al lado, y eso pasaba en las fiestas, cuando había una reunión en las fiestas tú no podías pasar por en medio para no molestar, porque si estaba cantando un mayor, tú no debías meterte. Son tantas cosas…

 

Háblanos de tu abuela, “La Perrata”.

Hombre, mi abuela es la que me ha enseñado todo del flamenco, la tengo como bandera, ella era una persona muy callada pero muy inteligente, estaba pendiente de todo… Yo echaba horas y horas con ella; por ejemplo, se levantaba por la mañana, se cogía el roete rápido, se venía donde yo estaba tocando el piano en la casa y se ponía tic-toc, tic-toc con la mano sobre el piano, para hacer el compás por bulerías. Ella me ha enseñado a ser curioso en la música porque escuchaba ópera, los Rolling Stones y luego cantaba por soleá o por bulerías al golpe, como la más gitana del mundo…  Ella me ha enseñado todo eso. Para mí, mi abuela es lo más importante en mi vida…

 

¿Qué aprecias acerca de la población gitana española en la actualidad?

Yo opino que queda mucho por hacer, pero de todas formas se están dando muchos pasos. El hecho de que haya más gitanos como yo, que tenemos carrera… Tengo un primo hermano que es abogado, otro es arquitecto, mi carrera fue el Conservatorio, mi hermano mayor estudió Imagen y Sonido, mi hermana es administrativa.  Todos tenemos carreras y creo que eso es muy importante.

Siempre hay problemas porque siempre los va a haber, sabemos que el ser humano, cuando se encuentra a alguien que no es igual que él, intenta apartarlo y no se le entiende, y los gitanos no somos diferentes…

El problema va a existir siempre, si soy abogado y además soy gitano, me puedo comportar como ellos quieren que me comporte o como yo creo que debo comportarme en la sociedad, pero hoy en día, aunque yo sea abogado, si soy gitano, siempre va a existir un mínimo de prejuicio, cada vez menos, pero lo va a haber dentro del ser humano, ¿cómo se resuelve eso? pues no lo sé, todo es cuestión de cultura y de tiempo…

 

 

¿Qué deseas expresar con tu reciente trabajo “El tiempo por testigo”?

Veinte años de trayectoria, de los que he escogido siete temas en mi vida que he subrayado, que para mí son importantes y donde además he añadido tres temas inéditos. Reflejan mi trayectoria, mi vida y mi aprendizaje durante estos veinte años.

 

¿Qué deseaste expresar con tu célebre tema, Orobroy?

Cuando empiezo a componer me acuerdo de muchas cosas, de mis mayores, de mi gente, de lo delicado, nunca de lo brusco, porque nosotros en la parte de Lebrija, somos eso, muy delicados, porque no nos gustan las brusquedades, solo los pequeños detalles y en nosotros está la parte flamenca… “El Orobroy”, lo que quiere decir es como los Reyes Católicos nos “han dado” tanto y se han portado tan mal, pues no obstante nos levantamos con alegría y en el mundo vamos sembrando alegría y felicidad, dentro de lo que podemos…, porque en el mundo la condición del gitano es que sea alegre y sea feliz con lo que tiene y con lo que hay, porque le saca partido a lo que tiene… Con Orobroy yo expreso una forma de ser gitano, además de la historia que hemos contado, las cosas sutiles que los gitanos sabemos ver en el flamenco.

 

¿Qué avances has percibido en la vida de las mujeres gitanas?

Mi abuela fue muy feliz junto a mi abuelo, yo recuerdo una casa en Lebrija llena de felicidad por todos lados… Él falleció cuando yo tenía 4 años y ella lo recordaba, yo la recuerdo con los hombros “hacia abajo”, como si algo le pesara mucho al irse mi abuelo, como si se hubiera quedado ese peso sobre ella…

Pero el caso de mi abuela no sé si es el caso de otras mujeres, aunque sí se han alcanzado muchísimos derechos y avances, por supuesto, en todos los sentidos.

 

¿Te gustaría añadir algo a esta entrevista?

Me gustaría mandar un mensaje a todos los gitanos, que, aunque sé que también se está haciendo, les pediría que busquemos mucha más potencia a la cultura de nuestros hijos, eso sí, mis hijos están estudiando y tienen que estudiar: no hay otra… Mi padre me dijo siempre que yo tenía que estudiar y así fue: fui al Conservatorio y estudié porque yo tenía que estudiar, aún sigo (sonríe), me ves ahí con libros y sigo estudiando cada día. Yo animo a que lo hagan con los niños, los niños tienen que estudiar, pero estudiar y estudiar…, porque es la herramienta más potente que hay, porque ya sabemos lo que hay contra los gitanos, que no cedan porque los niños tienen que estudiar. Y yo sé que hay mucha gente que lo hace, pero tiene que haber más todavía… Gracias a que yo lo he hecho, puedo decir que ahora puedo vivir de mi trabajo y salgo a muchos sitios. Estoy recorriendo mucho mundo gracias a mis estudios.

 

Entrevista: Mariola Cobo Cuenca

Fotografía: Luis Miguel Zapata Luna