Jerez de la Frontera

Cuando conversamos con la población gitana y con la no gitana acerca de la convivencia entre ambos, muchos destacan el gran mestizaje y la diferencia comparándola con la realidad en otros lugares.

Como en otras zonas, muchas personas saben que el popular barrio gitano de Santiago ha cambiado considerablemente con el paso del tiempo. Las calles se entremezclan entre casas reformadas y derruidas, cuando entre otras, las familias gitanas convivían trabajando la tierra de “los señores” y que, en el presente, se han disgregado por los alrededores de la localidad en pisos comunes, conviviendo familias gitanas y no gitanas.

Al charlar en el día a día, comúnmente muchos gitanos denominan “gachí” refiriéndose al no gitano, indicando una auténtica diferencia, pero conversando sin el menor grado de tensión. Un grupo de personas gitanas nos lo indican en la popular peña flamenca “El Pescaero”:

Como Rosario Lazo Montoya, “la Reina Gitana”, popular pianista flamenca con su reciente trabajo discográfico “Muchelumbre” que describe, haber nacido y criado en el campo jerezano y que no me impidió estudiar en el Conservatorio para convertirme en la artista que soy hoy.

Los gitanos en general somos muy auténticos, así me gusta decirlo… Pero los gitanos de Jerez afortunadamente y gracias a Dios, tenemos una alegría, aunque tengamos un punto dramático, y eso viene de nuestra sangre… La alegría que tenemos aquí no lo saboreo yo saliendo de esta frontera. Tenemos mucha libertad de expresión, somos muy libres a la hora de escoger con quien queremos estar, pasear, nuestro círculo de amistades; estamos más integrados, al estar conviviendo culturalmente con los que no son gitanos. Se expande un montón nuestra forma de expresar musicalmente, cantando, bailando, porque tenemos esa libertad… No tenemos que estar pendientes de, por ejemplo, yo me junto con gitanos, yo me caso con gitanos nada más (podernos hacerlo) pero tenemos esa libertad, y aunque no lo creas, eso repercute muchísimo a la hora del arte, eso es lo que más me gusta de ser gitana de Jerez. Y aparte, nacemos en una tierra que produce uno de los placeres más exquisitos, como es el vino y por eso tenemos también esa alegría. Todo lo he estudiado y reflexionado… El gitano y el vino: te pones contento, alegre. El flamenco con el vino tiene mucha relación ¿no crees?

Muchos gitanos nos dicen: tú vives en el paraíso porque estáis integrados y hace muchos años se nos dio un premio por la integración, eso tiene mucho que ver a la hora de expresarse aquí. Es muy bonito ver la alegría que tenemos en el barrio de la Plazuela y en el barrio de Santiago; una alegría diferente y qué bonito es eso… Bebemos de muchas fuentes, somos puros, pero con una pureza diferente. Entre los gachés no hay racismo, por eso estamos tan agusto en una peña flamenca, no miras por encima del hombro ni te miran a ti. Yo doy clase de piano y los padres me quieren muchísimo porque sí notan el cariño.

Yo soy Antonio Lazo Blanco, más conocido como “El Pescaero”: soy el padre de Rosario. Nací en el barrio de Santiago, en la calle de La Merced que entonces era un hospital. Con 7 años me fui al campo a trabajar y me he jubilado en el campo. He tenido 8 hijos y Rosario, la pianista, ha sido la más chica. Yo me he relacionado con los gitanos en el cante y el baile ya de grande, porque siempre he estado trabajando y cantaba en el campo para mí…, porque lo tuyo es tuyo y no te lo puede quitar nadie.

Por eso, una vez en el bautizo de una niña la gente me escuchó y le dijeron a Rosario, mira, “así se baila en Jerez”. Para mí el cante es recortao y el baile es recortao. No me lo ha enseñao nadie porque con 7 años ya pelaba papas y con 8 guardaba cochinos. Por eso digo que “más vale caer en gracia que hacerse el gracioso”. Yo no he tenido un domingo de descanso. Con 24 años ya tenía 4 hijos. A mí nadie me enseñó a cantar, lo llevaba dentro y ya llevo 3 peñas flamencas.

Yo me he juntado más con gachós que con gitanos, porque me he criado con ellos. En Jerez nadie puede decir que los gitanos “han vivido del cuento”. Mis padres y mis abuelos, todos han trabajado. Nadie puede decir nada… En esta peña flamenca llamada “El Pescaero” yo soy el titular, además ya llevo 3 peñas.

 

Mi nombre es Manuel Pantoja Carpio, “El Chicharito” y nací en el barrio de Santiago, en la calle Cantarería, en 1956. He vivido con tres Regímenes: Franco, el Rey y el hijo del Rey. He ido con las máximas figuras del flamenco, como la Paquera, Terremoto, Diego Rico, eso fue en una época…, ahora voy con José Mercé, la Macana, Antonio Reyes, Niño de Arrancapinos, Paco Cepero, Moraíto chico, y como gitano de Jerez, somos unos gitanos que hemos trabajado toda la vida de dios (…), en la gañanía, en el campo, en las bodegas; nosotros no hemos sido gitanos de corbata, ni de vender gabardinas, nosotros hemos sido trabajadores natos y hemos ido al colegio desde chicos, nuestros padres y abuelos nos han educado así, como a respetar al gitano mayor: siempre lo hemos respetado y seguiremos haciéndolo.

 

Yo, Diego Fernández Suárez, he sido funcionario en el Ayuntamiento de Jerez y ahora estoy jubilado. Por otra parte, he llevado peñas flamencas muchos años y, como detalle curioso, resaltaré que en el mundo del flamenco hay una diferencia entre gitanos y no gitanos, ya que, en el toque, el cante y el baile: el que no es gitano “canta bien” y el otro “sabe cantar”.

 

Soy Fernando Jiménez y soy del barrio de Santiago, mi escuela ha sido mi familia, he mamao el baile gitano de Jerez. Cuando yo bailo, los entendíos dicen que me parezco a lo antiguo, no al baile moderno de hoy, que bailan por bulerías y hacen una escobilla por soleá, hacen veinte patas a contratiempo, ese baile no es el de Jerez. Yo bailo desde niño porque en su momento no quería ir al colegio y me metieron en una escuela, el dueño de un tablao me dijo que me fuera con él a la Taberna Flamenca y hoy recorro mundo. He estado en millones de sitios, me conocen como el baile gitano. Hay muchos imitadores, el baile parece el kárate y quien haga más saltos o ruido es mejor; eso no es arte, eso es ruido, técnica lo llaman…, un cojo puede bailar con técnica delante de un espejo. El arte sale de dentro cuando lo sientes… Mi baile es el arte.

Escenarios del Nº9. Invierno de 2018.

Recopilación: Mariola Cobo Cuenca