Las mujeres gitanas bajo la Dictadura Franquista

En nuestro nuevo artículo queremos tratar la historia reciente de España que ha influido de manera notable en la vida de la mujer gitana de la actualidad, por ser una época que todavía está presente a través de las fuentes orales que suponen los relatos que han transmitido las abuelas.

La historia del pueblo gitano bajo la dictadura franquista se enmarca dentro de un período en el que está probado el uso y abuso de leyes para realizar una persecución de cualquier minoría que no estuviese dentro de los parámetros que marcaba el nacionalcatolicismo, ya fuese esta minoría de tipo ideológico, sexual o étnica.

En este sentido, la persecución de los gitanos debemos situarla en un proceso más lineal, ya que hunde sus raíces en etapas históricas anteriores. Así, incluso durante la II República en 1934 se redactó la Ley de Vagos y Maleantes que fue de las pocas leyes que, tras la victoria del bando franquista, siguió vigente durante la Dictadura. En base a ella se justificaron numerosos abusos hacia los gitanos, no sólo en la etapa que nos ocupa, sino también en el tiempo que duró la Guerra Civil y en ambos bandos, tanto el republicano como el nacional. El gitano era tildado de “vago” y por tanto era obligado a colaborar en esta época tan crítica de la historia de España, ya fuese con unos u otros.

Sin embargo, desde el bando franquista se añadieron aspectos que agravaron la situación de desprotección en la que vivió el pueblo gitano. De este modo, en 1937 se redactó un proyecto de Código Penal cuyo artículo 2º expresaba la pena de reclusión mayor para quienes se casen con individuos de raza inferior. Si tenemos en cuenta que la única etnia diferenciada en España era la gitana, este articulado iba dirigido directamente a ésta. Este tipo de leyes entroncaban con la ideología fascista del movimiento nazi, en aquellos años aliado del franquismo, y que por el mismo período aplicaba leyes similares en Alemania.

Los criminólogos del franquismo, como Valentín Guerra o el doctor Echalecu y Canino fueron admiradores de las teorías nazis sobre la criminología biológica. Incluso éste último visitó Alemania en 1943 para conocer los métodos del Instituto de Biología Criminal. Estos criminólogos en base a las teorías nazis consideraron a los gitanos como “ladrones naturales” y al gitano “naturalmente criminal” como consecuencia de su “raza”. Otro criminólogo positivista llamado Rafael Salillas consideraba a los gitanos como “una raza de criminales”, no sólo por su sangre sino por su estilo de vida y el nomadismo.

Sin duda alguna, el régimen de Franco usó estas teorías para buscar un enemigo común en los delincuentes gitanos y de esta manera reunificar al pueblo español tras haberse partido en dos bandos. Los gitanos fueron considerados injustamente “enemigos sociales” y la biologización de los delitos pretendía esconder el fracaso del Estado en resolver los problemas derivados de la pobreza en una posguerra de miserias que se alargó mucho en el tiempo. Además, el miedo y la inseguridad fueron argumentos usados para justificar un estado policial y militarizado que la Dictadura defendía. Esto fue fundamental para poder imponer su ideología durante las largas décadas que duró el régimen.

La forma de criminalizar a los gitanos fue especificar un tipo de delito propio de gitanos, como fueron el robo de caballos, mendicidad, hurtos en tiendas… Se generalizó la idea de que era un pueblo nómada y que ello era la razón de sus delitos. Sin embargo, según datos de la Dirección Nacional de Apostolado Gitano en 1968, sólo el 5% de los gitanos era nómada. Por tanto, la mayoría estaban sedentarizados, el argumento resulta falaz y no concuerda con la realidad de los datos que las propias autoridades de la época obtuvieron.

A pesar de esto, las autoridades policiales con la Guardia Civil a la cabeza señalaban que el nomadismo les permitía huir de la policía, que se aprovechaban de sus trabajos como el de tratantes de ganado para robar caballos o que el caló era un lenguaje de delincuentes para engañar a la policía. En base a esta serie de prejuicios basados en el desconocimiento de la realidad se les solía encarcelar de forma preventiva. De hecho, según el Reglamento de la Guardia Civil de 1852 y modificado en 1943 se debía hacer una vigilancia de los gitanos y sus movimientos.

En relación con lo expuesto anteriormente, la Dictadura llegó a decretar nuevas restricciones como la obligatoriedad de hablar la lengua castellana, pasando a considerar el romanó como lengua de delincuentes. A ello, debemos sumar en las postrimerías del régimen la Ley de Peligrosidad Social de la década de los 70, que estaba dirigida al control del colectivo gitano entre otras minorías ideológicas y sexuales. Por otro lado, en la redacción de los informes judiciales y policiales se solían utilizar expresiones xenófobas para describir a los detenidos con “rasgos o aspectos agitanados”.

Este tipo de leyes trajeron consigo para las mujeres gitanas situaciones terribles, ya en época de la guerra civil, y posteriormente. Según un testimonio sobre vivencias de las mujeres gitanas en Cuenca, que nos brinda Bustamante Santiago, Con guerra y sin guerra… la guardia civil les dice: a las gitanas os gusta el pelo largo, entonces había una prima y como estaba embarazada la dejaron allí, les cortaron el pelo, por aquí a mi cuñaica, la María… a muchas…, a la mujer les echaban los caballos encima o las ponían a limpiar retretes… El texto no tiene desperdicio. Si bien es cierto que este relato es conocido para muchas mujeres no gitanas en el período que estudiamos, en el caso de las gitanas, el valor simbólico que tenía el pelo para ellas era enorme y esta afrenta y humillación gratuitas debieron vivirla con suma angustia.

Fotografía: María Bustamante

A este testimonio debemos unir nueve expedientes de la Audiencia Provincial de Seguridad Civil de Cuenca entre los que hay uno que se refería: a unas gitanas que resultaron ser… la cuales anduvieron ofreciendo telas a domicilio, por el barrio de la compareciente, le faltaron a ésta dos pollos tomateros, y como quiera que esta mañana las ha visto nuevamente por el barrio, merodeando, sospecha fundadamente sean ellas las autoras… Este informe basaba sus acusaciones en sospechas hacia unas mujeres que estaban realizando su trabajo de venta textil puerta a puerta y fueron acusadas y encarceladas sin pruebas de haber cometido el hurto. Este tipo de enjuiciamientos eran los que se cernían sobre las mujeres gitanas bajo la Dictadura franquista y suponen un botón de muestra de los argumentos que venimos dando.

Dichas situaciones se contradecían con la imagen que el régimen quiso vender hacia el exterior para potenciar el turismo. La mujer gitana fue instrumentalizada como mito de la belleza y el arte del folklore español, destacando su arte en el baile y el cante, bebiendo del estereotipo que fijaron los viajeros románticos ya desde el siglo XIX. Este aspecto que señalamos en nuestro artículo del número anterior de Amarí fue potenciado por el régimen.

Fotografía: Basilia Fernández

En conclusión, las mujeres gitanas bajo el régimen del general Francisco Franco entre 1936 y 1975 fueron víctimas de los abusos de un sistema judicial implacable que no se basaba en las leyes de un estado democrático de derecho y, por tanto, estuvieron carentes del derecho a la presunción de inocencia, siendo juzgadas en base a prejuicios, no a pruebas.

La capacidad de supervivencia de estas mujeres durante un período tan largo de la historia de España merece la puesta en valor de las mismas y la restitución de su memoria histórica. Unos hechos que en muchos casos han llegado hasta nuestros días no sólo gracias a los archivos históricos, sino también a los testimonios de vida de abuelas que fueron ejemplo de superación para sus hijas y nietas.  Por ello, en aquellos días estas abuelas fueron mujeres de respeto dentro sus familias, y hoy deben serlo para la comunidad gitana en su sentido más amplio.

 

Bibliografía:

  •  Aparicio Gervás, Jesús María. Breve recopilación sobre la historia del Pueblo Gitano desde su salida del Punjab hasta la Constitución Española de 1978. Veinte hitos sobre la “otra” historia de España. Revista Interuniversitaria de Formación del Profesorado, n.º 20, 2006.
  • Bustamante Santiago, Riselly A. La guerra cotidiana y la cotidianidad en el exilio. Representaciones sociales de la vida cotidiana de los gitanos conquenses en tiempos de la guerra civil. Universidad de Castilla La Mancha, 2016.
  • Fernández Fernández, M. D.; Flor Heredia, M. y Rodríguez Padilla, E. El pueblo gitano en la guerra civil y la posguerra. Andalucía oriental. Asociación de Mujeres Gitanas-Romí. Granada, 2009.
  • Martín Sánchez, David. Gitanos en la Guerra civil española. I Tchatchipen, n.º 51, 2005
  • Rothea, Xavier. Construcción y uso social de la representación de los gitanos por el poder franquista 1936-1975. Revista Andaluza de Antropología, n.º 7, septiembre de 2014.

Los gitanos y su historia del Nº9. Invierno de 2018.
Por Fernando Jiménez Carpio.