Emilio “Caracafé” y Adela Navarro

Emilio, ¿por qué has dedicado tu vida a la música?

En principio porque en mi familia y en mi casa desde siempre ha habido música; porque en mi infancia recuerdo mi casa como una fiesta, porque siempre ha habido música y me vino la afición… Con 6 o 7 añillos ya quise coger el instrumento y ahí empezó mi mundo. Me dediqué porque era mi pasión, quería ser músico, quería que la gente me conociese por mi música y esos eran mis propósitos, tampoco quería ser un Michael Jackson, pero de eso he vivido. Gracias a Dios prácticamente he conseguido mis propósitos.

 

¿Qué ha supuesto para ti el flamenco?

El flamenco ha supuesto para mí lo que yo he sentido en la barriga… Un latido de sentir en mi corazón, de sentir la verdad musicalmente y cómo llegaba a mi alma y lo que el flamenco me ha inculcado musicalmente sobre las demás culturas musicales a las que también me aficioné.

 

¿Con qué músicos has trabajado?

No solo he hecho flamenco, también he estado en Pata Negra y he tocado rock. He trabajado con Niña Pastori, Pepe de Lucía, Manuel Molina, Manzanita, Parrita, El Cigala, Raimundo Amador, Luz Casal, Marina Heredia, Israel Galván, Pastora Galván, etc…

 

 

¿A quiénes admiras?

De los antiguos a Mairena, Niño Ricardo, la Generación de Paco de Lucia o Camarón…, ellos fueron los que a mí me arrancaron verdaderamente el alma del flamenco cuando los escuché.

¿Y en la actualidad?

Aunque yo soy partidario de la fusión y de la música con diferentes estilos, yo admiro ahora mismo a los que siguen estando como “puros” que es lo que no quiero que se llegue a perder. Por ejemplo, admiro mucho a Guadiana, a mi Tomate o Potito; aquí en el barrio tenemos a grandes cantaores que, aunque no son conocidos de fama internacional, está el Vareta, muy peculiar cantando flamenco, admiro al Cigala, por su forma, por su voz, muy rancio y muy flamenco… Y Vicente Amigo, el Moraíto chico, que su padre era Manuel Morao, un íntimo amigo mío, un guitarrista que admiro profundamente. Admiro a muchos…

  • (Se suma a la entrevista su esposa, Adela Navarro)

 

Adela ¿cómo os conocisteis?

Emilio: Yo paseaba por el barrio y ella pasaba con una amiga, con su pelillo rizao, mu puesta… Y la empecé a mirar, empezamos a hablar, a salir… Su familia se enteró de que estaba conmigo, sabían que yo estaba para atrás y para adelante, en fin, yo no les gustaba mucho, pero después, cuando me han conocido, ya cuando me fui con ella, su padre muy allá pero ahora ya llevo en su casa 31 años… Siempre al lado de ella, creo que ahora me aman y los quiero mucho… Creo que soy su yerno preferido

Adela: (afirma, sonríe y permanece en silencio)

¿Qué edad teníais?

Adela: Yo 15.

Emilio: Yo 25.

¿Os casasteis? 

Adela: Sí.

Emilio: Sí, bueno, más que por el rito gitano, porque nos escapamos, no nos levantaron en Yeli, ni se partieron las camisas, pero hicimos una buena fiesta, nos compramos un buen cochino, muy grande, y todos los vecinos vinieron.

¿Qué ha supuesto para vosotros vivir en el Polígono Sur?

Emilio: Para mí primeramente alegría. Aquí se vive en la calle de una forma creo que diferente a muchos lugares, no a todos, pero a muchos… Aquí la alegría está en la calle, aquí he hecho mi vida familiar, conocí a mi señora, tuve mis hijos aquí, en las Tres Mil, tengo mi casa aquí y yo creo que fuera de aquí me aburro…

Adela: (permanece en silencio)

 

¿Por qué seguís viviendo aquí si tenéis la posibilidad de marcharos?

Emilio: Tengo una casa en Montequinto pero saliendo de aquí nosotros nos aburrimos. Me aburro porque aquí tenemos los amigos, mi peña, mis hijos tienen sus amigos y nos conocemos todos… Mi mujer nació aquí y yo vine muy pequeñito. Yo nací en Huelva.

Adela: Llevo aquí desde chica, aquí me he criado, soy aquí muy conocida, la gente me admira y estoy acostumbrada a estar aquí. Son muchos los años que llevo aquí. Estudié hasta 5º de EGB. Aquí tengo las tiendas, mi peluquería, hay gente buena…

 

¿Qué problemas percibís en el barrio?

Emilio: problemas en el barrio claro que hay… Se van mejorando muchas cosas, afortunadamente hemos mejorado muchísimo en todos los sentidos: infraestructura, limpieza, convivencia; el problema mayor que hemos tenido aquí en el barrio ha sido la droga y en ese campo también creo que estamos mejorando muchísimo cada día, sobre todo porque ya hay mucha información para los jóvenes, no estamos hablando de los años 70/75, cuando empezó esta lacra a generarse de una forma que daba miedo, porque muchos jóvenes empezaron a caer de una forma… por falta de información también.

Hoy sigue, porque es una lacra muy difícil de erradicar totalmente, en el presente está, pero estamos mucho mejor que el vivirlo más de cerca, ya que abarcaba más porque lo vivían de cerca. Los niños que han crecido aquí, al ver eso ya saben que es malo…, pero, no obstante, hemos superado el nivel de drogadicción en el barrio.

Adela: ha mejorado, bastante, mucho más… Un hermano mío murió de la droga.

 

¿A qué se dedican vuestros hijos?

Emilio: El mayor a la música, Emilito, que tiene 30 años. Creo que va a ser su mundo, le apasiona, lo veo con un nivelazo, está ambientado en este mundo, también hace sus bolitos…

Este mundo es muy difícil, aparte de ser bueno, tienes que tener la suerte de dar con el personaje que también te ayude, las discográficas ya no son como antes y hay que tener mucha suerte aparte de ser bueno y sobre todo ser constante, tener mucha disciplina, ser serio en este trabajo y ser bueno.

Alba, la mediana, tiene 25 años y quiere ser peluquera.

Abraham, con 24 años, es el benjamín de la casa, ese nada más que quiere estar guapo, ronear con las niñas y marronear la vida, te lo digo francamente… Es muy bueno y formalito, pero quiere vacilar con las niñas y no quiere saber nada más de momento…

 

¿Qué valoráis de la cultura gitana?

Emilio: Valoro sobre todo el respeto a los mayores. Principalmente. Después la capacidad de adaptarnos a nuestra propia vida; muchos gitanos tienen el día a día de vivir sin tener miedo.

La mayoría de los gitanos que viven casi al día, no piensan en tener y obtener edificios de grandes plantas, ni guardar…, pero, sobre todo, sí piensan en guardar nuestras costumbres, nuestra cultura. Por ejemplo, ese momento en que la gitana se casa con su marido y guarda la virginidad, aunque haya muchos jóvenes que no llegan hoy en día a ese punto, que se escapan, como yo hice con mi mujer: me escapé con ella, se hizo mi mujer, no hubo boda, ni sacó pañuelo, ni banquete, pero tampoco pasa nada… No creamos que, porque una gitana no saque su virginidad, es una ruina. Lo que pasa y lo que no puede ocurrir es que, si una mujer no es virgen, no podemos ir al altar y enfrentarnos a esas gitanas que le van a sacar el pañuelo y van a ver que no es virgen… Eso no lo podemos hacer.

Adela: estoy muy orgullosa de ser gitana porque es una raza muy bonita. Se tienen unas costumbres muy bonitas.

 

¿Cambiaríais algo de la cultura en la que habéis crecido?

Adela: Cambiaría que los gitanos tuvieran otra forma de ser con las gitanas, más detalles, más acciones, más sacarlas, no tenerlas tanto en casa, porque los gitanos suelen tenerlas mucho en casa y eso tampoco es así. Me casé muy joven, me casé muy chica, con 15 años no te da tiempo a nada, es cuando estás empezando tu juventud, no me dio tiempo a nada y la verdad es que me hubiera gustado haber tenido más estudios, salir, entrar, haber sacado más partido a la vida: haber sacado más partido a mi vida. Me hubiera gustado, la verdad…

Emilio (se vuelve hacia Adela): Sí, porque al año ya tuviste el hijo…

Adela: eso de casarse a los 15 años se llevaba antiguamente, ya no. Hoy tienes que estar soltera con la edad que tiene mi hija, disfrutar de la vida, no hace falta hacer nada malo, salir, entrar, a lo moderno sin hacer nada malo.

Emilio: sí, lo de la mujer, como le pasó a mi mujer…, que no hay que casarse tan jóvenes… A ella le ha ocurrido como les pasa a más personas. Yo lucho en la Fundación Alalá donde trabajo con más niños de las Tres mil Viviendas porque eso no les pase a más jóvenes, ni a las chicas de hoy, que se casan con 15 años y abandonan los estudios porque se casan… No digo que no se puedan casar con 15 o 16 años, pero aparte, aunque se casaran me gustaría que siguiesen estudiando por sus derechos y por sus carreras y fuésemos algo, todo no va a ser mercao. En ese aspecto también se está mejorando mucho, pero yo como gitano, no cambiaría mucho más.

 

Si os dieran a elegir ¿casaríais a vuestros hijos con gitanos o con no gitanos?

Adela: Yo con payos.

Emilio: me daría igual si él es un hombre bueno, de “su casa”, si ella elige y es feliz.

 

¿Pensáis que la adquisición de derechos de la mujer gitana va en contra de la tradición gitana?

Adela: No.

Emilio: No.

 

¿Añadiríais algo más a esta entrevista?

Emilio: Me siento orgulloso de ser gitano. Me quieren como gitano, donde vaya… Tengo grandes amigos payos y gitanos, de diferentes culturas, donde me quieren mucho y yo los quiero también. Me da igual una raza que otra porque yo admiro el corazón de las personas, pero admiro mi cultura porque la llevo en mi corazón y quiero que se mantenga para el resto de mi vida.

Adela: me hubiera gustado estudiar, haber tenido un trabajo y no haberme casado tan joven.

 

Entrevista: Mariola Cobo Cuenca

Fotografía: Luis Miguel Zapata Luna