Gitanas en el crack del 2008: Economía y sociedad

Ana Giménez Adelantado es profesora de la Universidad Jaume I. Doctora por la Universidad Complutense de Madrid, trabaja en la docencia e investigación en el ámbito de las relaciones interculturales. El eje principal de su actividad investigadora está orientada a la comprensión de los procesos de apartheid – su construcción y deconstrucción- que sufren los gitanos y otros grupos culturalmente diversos. Apartheid que surge y se consolida por medio del racismo institucional y social que bloquea el acceso a los derechos civiles de una gran parte de los ciudadanos gitanos en España, Europa y en el mundo.

 

Han pasado casi dos décadas del siglo XXI, y como ya en otros trabajos me había referido a la década de los 90[1], voy a acotar el análisis a este periodo tan convulso que está viviendo la sociedad europea y también las y los ciudadanos gitanos de la que forman parte. Las y los gitanos, una de las comunidades europeas más vulnerables, han vivido las sacudidas socioeconómicas de esta década como un verdadero crack. Una vez más nos enfrentamos a la potente realidad de que los gitanos no son un “ente aislado” en Europa, sino que forman parte de ella. La literatura científica sobre las gitanas españolas se limita a una decena de artículos y monografías que no abordan ni el tema de este artículo ni el periodo sobre el que me propongo reflexionar[2].

Quiero hacer constar que hablo concretamente de las mujeres gitanas no porque entienda que su realidad puede ser diseccionada al margen de los ancianos, hombres, niñas y niños y adolescentes. Todo lo contrario. Ellas forman parte de un tejido social y tan sólo se puede analizar su realidad desde una perspectiva holística y de contexto. Me refiero a ellas en primer lugar para darles protagonismo y visibilidad, también para acotar el tema y por último para mostrar la realidad gitana que las envuelve a través de su mirada. No son pocas las autoras que indican la frustración de las mujeres feministas de culturas no dominantes para explicar en su grupo la importancia de las demandas feministas y al movimiento feminista la relevancia de la lucha contra el racismo. Es en esa posición en la que se encuentran las mujeres españolas de las comunidades en la que he trabajado con un enfoque etnográfico desde 1990. Es la paradoja entre el etnocentrismo feminista y el esencialismo étnico en que se mueven las mujeres mejicanas con las que ha trabajado Rosalva Aída Hernández, pero también las gitanas españolas.

El escenario social en el que se desarrolla esta reflexión es una profunda crisis socioeconómica que ha sobrevenido en España a partir de 2008, aparentemente de una forma súbita, aunque los indicadores y la situación estructural de la economía española mostraba mucho antes signos del grave riesgo de la situación que se había gestado con el cambio de moneda y la consiguiente especulación, el aumento exorbitado de los precios, especialmente de las viviendas. La actual crisis relacionada con el modelo de gestión neoliberal de las economías capitalistas durante los treinta últimos años afecta especialmente a los grupos más excluidos como es el caso de la comunidad gitana. Las familias gitanas han quedado atrapadas en la crisis actual que se articula en tres ámbitos (Albert Recio Andreu), el papel del sector financiero, el funcionamiento de la economía real y la influencia de la crisis ecológica[3]. El impacto del crack financiero unido a la implantación de la moneda única ha tambaleado las estructuras sociales europeas. Pareciera como que el euro había traído todos los males, tal como decía una gitana anciana madrileña “este es el dinero del demonio”. Pocos informes de organizaciones gubernamentales introducen en sus investigaciones esta distinción como es el caso de informe Foessa que indica que “La tasa de desempleo (de la población gitana) es del 14%, cuatro puntos superiores (respecto al resto de la población) … pero el acceso al empleo está demasiado marcado por el subempleo y la temporalidad lo que hace que este proceso sea altamente vulnerable. Tan sólo el 7% de la población activa tiene un trabajo asalariado fijo” (Foessa, 2008).

Pero ni siquiera estos datos cuentan con todos aquellos trabajadores sin contrato, a los que los empleadores les negaban sus derechos laborales. En esta situación encontramos a un grupo importante de mujeres gitanas que históricamente habían trabajado en los servicios domésticos como asistentas o en la venta ambulante y que se han visto dramáticamente expulsadas fuera del sistema[4]. Han perdido un trabajo “invisible” en el que ni siquiera tenían derecho al subsidio de desempleo. Han sido arrojadas de nuevo no sólo a la miseria sino a la invisibilidad. Las últimas en ser aceptadas en un trabajo, pero las primeras en salir de él. Nada nuevo bajo el sol. Basta con leer los textos de Teresa San Román, del año 1975, en especial el del equipo Giemps “Gitanos al encuentro de la ciudad. Del chalaneo al peonaje”, para leer informaciones que parecen sacadas de la prensa actual, en las que se describen procesos absolutamente paralelos.

El informe Foessa (Rafael Muñoz de Bustillo Llorente, 2008: pág. 202) confirma la actualidad de los datos de Teresa San Román e indica con claridad la situación de exclusión extrema y de precariedad que vive la comunidad gitana. El informe estima literalmente: “Lo que queremos resaltar aquí es que la comunidad gitana esta extraordinariamente sobre-representada en el espacio de exclusión más extrema: siendo el 2% de la población española, suponen el 12% del espacio social de exclusión severa. Tres de cada cuatro hogares gitanos están afectados por procesos de exclusión de cierta entidad y uno de cada tres está en situación de exclusión severa”. Recojo estos datos no porque opine que estas estimaciones son correctas[5] ni siquiera aproximadas sino porque estoy convencida de que con los autores de este informe compartimos la preocupación y la angustia de contemplar la indignidad en la que viven no sabemos cuántos, pero sí demasiados gitanos y gitanas.

Con toda la dignidad de la que nuestra sociedad carece

 

Aquella pequeña burguesía gitana que había accedido a una vivienda en propiedad –por supuesto hipotecada-  se ha empobrecido de una forma dramática y los mercados ambulantes, su única salida laboral, no garantizan ya su economía de subsistencia. Las familias que tenían acceso a este mercado laboral precario han visto como también esa puerta se cierra. De nuevo en las últimas décadas se ha perdido una oportunidad histórica de aprovechar la estabilidad económica para apuntalar la base fundamental del desarrollo social y cultural de la comunidad gitana. El sistema político y las organizaciones que se ocupan de los gitanos han fracasado estrepitosamente en la gestión de esta realidad. Se han lanzado a diseñar y a desarrollar programas de inserción laboral, en diferentes campos sin ocuparse de romper con las murallas de la segregación del sistema educativo español, europeo y me temo que global. Ahora los gitanos y especialmente las gitanas pagarán la factura de ese fracaso.

La trayectoria laboral de las mujeres gitanas españolas se resume a grandes rasgos en pocas líneas que ocultan importantes matices pero que dan idea de las grandes estructuras. España en los años 50 era un país rural y en ese periodo mujeres de las familias gitanas con un modo de vida semi-sedentario, se dedicaron a la venta de artesanía de cestería de mimbre y cáñamo, de objetos domésticos o de tejidos. Con sus ingresos apoyaban la precaria economía familiar de subsistencia basada en los trabajos agrícolas como jornaleros de los que se ocupaban los hombres y a la compra-venta de caballos, asnos y mulos (Ana Giménez, 1997). También trabajaban como jornaleras en el campo o apoyaban a los hombres de la familia en el cuidado de los animales. Su protagonismo en la economía familiar era secundario.

Las cosas cambiaron drásticamente en la década de los 60. Con los procesos de urbanización que se desarrollaron a partir de esa década y la llegada masiva a las ciudades en un gran proceso de migración interna de una gran parte de la población española, las mujeres y sus ocupaciones laborales cobraron un protagonismo nunca antes visto (Teresa San Román 1977). La urbanización forzó a los gitanos a transformar su modo de vida puesto que vieron como se derrumbaba su modelo económico en torno a la compra venta de caballos y mulas destinados a las labores del campo (Ana Giménez 1997).

La industrialización de la que se benefició España llevó a los tractores al campo y desplazó a los animales de tracción y con ellos a los gitanos que vieron en la ciudad el único recurso para sobrevivir. En la ciudad ocuparon los ámbitos laborales marginales y entre ellos la venta ambulante se convirtió en el sostén de la economía familiar. Las mujeres se habían especializado progresivamente en la venta a domicilio y estaban más entrenadas que los hombres en este oficio, ocupando un papel protagonista en la organización económica de la familia (Teresa San Román 1997). Mientras los hombres sustituían a los caballos por los coches y se transformaban de protagonistas en colaboradores, las mujeres gitanas se convertían en las gestoras de todo el proceso.

La progresiva llegada de inmigrantes a partir de la década de los 80 ha generado una fuerte competencia en los mercados ambulantes que habían estado prácticamente monopolizados por los gitanos. En la actualidad el derrumbe económico ha afectado especialmente a los mercados ambulantes que han vivido un retroceso nunca visto en los últimos treinta años. La llegada masiva de inmigrantes se ha transformado en una competencia activa de los gitanos en los mercados. Los efectos de la globalización de los mercados con la entrada masiva de mercancía de importación, especialmente de China, han producido dos efectos nefastos: en primer lugar, la caída de los precios y de los beneficios y en segundo lugar la saturación del mercado de un tipo de productos accesible para todos los vendedores, lo cual ha impulsado la competencia de precios y los excedentes de mercancías que han derrumbado los beneficios. Las mujeres gitanas que tenían un rol protagonista en este ámbito se han visto expulsadas del sistema y por el momento no parecen atisbarse nuevas estrategias laborales y ámbitos económicos en los que puedan incorporarse.

La tremenda crisis económica les niega cualquier oportunidad laboral y añade a su estigma de “gitanas” y de “paradas”. Al mismo tiempo no están en una situación que les permita acceder a los recursos sociales destinados a los más desfavorecidos. Están empobrecidas, pero no lo suficiente para beneficiarse de los comedores públicos, los bancos de alimentos o las ayudas. Muchas han perdido sus viviendas en manos de los bancos al no poder hacer frente a las hipotecas, han malvendido sus vehículos de transporte y los puestos del mercado, malviven con los subsidios de desempleo y las ayudas. Sus maridos y sus familiares están en una posición semejante. El paro y la pobreza arrasan. Sólo la intensa solidaridad familiar, la reunificación económica de las familias y el apoyo de los ancianos, que con sus pensiones alimentan y apoyan a sus hijos y nietos, mantienen situaciones que son a todas luces insostenibles. Las gitanas incapaces de escalar en el mercado laboral hacia puestos más cualificados y presionadas por la competencia en la venta ambulante se encuentran en una posición extrema hasta el punto que los grupos de mujeres más desfavorecidas se ven forzadas a la mendicidad y a las conductas desviadas (Foessa, 2008).

Los efectos del crack económico han afectado especialmente a los grupos más vulnerables entre ellos a las mujeres gitanas, pero no sólo a ellas y a su comunidad. En los barrios periféricos las tensiones sociales aumentan a medida que la miseria avanza. La lucha de pobres contra pobres, de inmigrantes contra gitanos por los escasos recursos aumenta exponencialmente. Competencia y tensiones se transforman en alterofobia, como siempre sucede cuando los intereses de grupo se ven afectados. Para la comprensión de estos procesos debemos de partir de “la construcción de un conocimiento adecuado del mundo racista y/o antirracista que tenemos” (Teresa San Román, 1996). Desarrollar los procesos ideológicos que conducen al racismo de facto, al comportamiento y a la conducta concreta es fundamental para combatir estas prácticas. El Racismo entendido como “instrumento de categorización del principio de legitimación del discurso de antialteridad que se dirige contra un conjunto de personas que comparten una identidad” (San Román, 1996). Ser conscientes de cómo las ideas se convierten en palabras y las palabras en actos es un buen ejercicio para saber quiénes somos y dónde estamos. No es casualidad que en los 16.800 centros educativos públicos que había en el curso 2001/02 en España, se observe un proceso paulatino de concentración del alumnado gitano en determinados colegios. Se estimaba entonces que alrededor de 300 centros escolares en España eran ghettos para gitanos (Ana Giménez 2003). Estos determinados colegios tenían déficits de infraestructura, de profesorado, de medios y de todo lo imaginable. Y continúan teniéndolos. Colegios para gitanos y colegios para payos. A esto en Sudáfrica se le llamaba apartheid, ahora se entiende en todo el mundo este concepto.

Los gitanos comparten esas escuelas ghetto con otras muchas culturas, de familias procedentes de todos los rincones de la tierra, y juntos sufren las consecuencias de la alterofobia y del racismo. Racismo que se convierte en un factor clave para entender la ocupación de las ciudades y los ghettos, el ámbito laboral y el contexto educativo, la salud y la convivencia. Los procesos de exclusión son tan sutiles como refinados (Ángel Gómez; Carmen Huici, 1999). En unos casos se bloquea el acceso a escuelas dignas construyendo ghettos inmundos que les impiden titularse y más aun les veta en la práctica el acceso al conocimiento. Cuando llegan a España titulados, en muchas ocasiones con una formación muy superior a la española, les disuaden con un proceso burocrático agotador para obtener la convalidación de sus estudios, que termina con la paciencia de los más osados. Las investigaciones realizadas en este ámbito contrastan esta realidad.

Los caminos del racismo son infinitos, sutiles, perversos e incorpóreos[6]. Agotaría los sinónimos del diccionario de María Moliner para enfatizar cómo el racismo se cuela en todas partes, desde las

instituciones, a las leyes, a las prácticas, a los valores y a las conductas. Se cuela en las administraciones públicas y en las instituciones privadas. Los políticos no tienen una situación fácil y como dice Teresa San Román “si atienden (a los gitanos) protestan los ciudadanos y si no los atienden protestan los antirracistas”. Por tanto, concluye que las administraciones no los agreden, simplemente los excluyen. Cuando añade a este proceso sus tres variantes genocidio, expulsión y marginación, tenemos una imagen más que completa de la realidad que vivimos hoy. Sabemos quiénes somos y donde estamos.

A pesar de todo, las mujeres gitanas muestran una capacidad de adaptación prodigiosa y una fuerza de resiliencia que se convierte en una auténtica actitud de resistencia con la que los mismos gitanos han logrado permanecer a lo largo de un milenio. Resisten con esa autoridad insurrecta de las gitanas casi centenarias que con la mirada brillante enmarcada en un pañuelo negro -como debe ser-  afirman con rebeldía “Crisis, crisis…estos payos no saben ná, los gitanos hemos estaó en crisis toá la vida”. Lecciones de la vida…

 

[1] Metamorfosis. Reflexiones sobre el asociacionismo de las mujeres gitanas en la década de los 90, Revista Asparkía. 2008.

[2] Ver bibliografía general.

[3] Albert Recio Andreu, La crisis del neoliberalismo

[4] VI Informe sobre exclusión y desarrollo en España. Fundación de Estudios sociales y de investigación aplicada. Informe Foessa, Coord. Rafael Muñoz de Bustillo Llorente, 2008.

[5] La complejidad de los estudios demográficos con población gitana es extremada. Cuestiones como la auto identificación como gitanos sesga la información en cuanto que las propias familias establecen mecanismos de protección en cuanto a revelar su identidad. Tampoco la identificación externa ayuda mucho, puesto que es frecuente la confusión entre grupos culturales distintos. También es necesario tener en cuenta que, en España, como ocurre en toda Europa, determinados grupos permanecen invisibilizados ante la sociedad. Por tanto, los datos demográficos deben tomarse como estimaciones con un amplio margen de error.

[6] Cuando Ángel Gómez y Carmen Huici aplicaron una adaptación de las escalas de prejuicio sutil y manifiesto de Pettigrew y Meertens (1995) realizada por Rueda y Navas (1996) a una muestra de estudiantes madrileños de bachillerato los resultados indicaron que en su muestra se daba un nivel más alto de prejuicio sutil que manifiesto y que ambos tipos de prejuicio se manifiestan más claramente respecto a la minoría gitana que respecto a otros grupos (inmigrantes magrebíes y africanos).

 

Desde la Universidad del Nº 10. Primavera de 2018.
Por Ana Giménez Adelantado

Índice de autores

 

ABAJO ALCALDE, JOSÉ EUGENIO. La escolarización de los niños gitanos.

ALBERT RECIO, ANDREU. Una nota sobre crisis y mercado laboral, Revista de economía crítica, 2009.

BOLÍVAR BOTÍA, ANTONIO y LÓPEZ CALVO, LOURDES. Las grandes cifras del fracaso y los riesgos de exclusión educativa, Revista de Currículum y Formación del Profesorado, Vol. 13,3 (2009) (Online – http
://hdl.handle.net/10481/7168).

CANTÓN DELGADO, MANUELA. Teorías Antropológicas de la Religión, Ariel Antropología, 2008.

CANTÓN DELGADO, MANUELA. La razón hechizada, Ariel, Barcelona, 2001.

CANTÓN DELGADO, MANUELA. Gitanos protestantes. El movimiento religioso de las iglesias ”Filadelfia” en Andalucía, Demófilo: Revista de cultura tradicional, 1999.

CHOMSKY, NOAM, DIETERICH, HEINZ, La Sociedad global: educación, mercado y democracia, Scientific Commons (online) (1995).

GARRIGA, CARME y CARRASCO, SALVADOR (ET AL.). Els gitanos de Badalona. Una aproximación sociológica, Diputación de Barcelona, 2003.

GAY Y BLASCO, PALOMA, Gypsies in Madrid: sex and gender and the performance of identity. Berg Publishers, 1999.

GAY Y BLASCO, PALOMA, Etre une vraie femme gitane, Etudes tsiganes, 1997.

GIMÉNEZ ADELANTADO, ANA. The education of Gipsy Chilhood in Europe, European Comission, 2003.

GIMÉNEZ ADELANTADO, ANA. Metamorfosis. Reflexiones sobre el asociacionismo de las mujeres gitanas en la década de los 90, Revista Asparkía. 2008.

GIMÉNEZ ADELANTADO, ANA. Los gitanos en la ciudad de Ávila, Anales del Museo de Antropología, Madrid 1997.

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