Traspasar lo inventado

Tratan de convencernos de lo contrario disfrazándolo de ciencia y se niegan a reconocerlo porque lo definen de cursilería o sentimentalismo, encasillándolo… Pero el amor es lo que nos queda, el último recurso para poder agarrarnos y traspasar las fronteras que el poder edificó hace siglos. Pareciera imposible, pero en algunos casos hemos llegado a conseguirlo porque el amor no se rige por intereses económicos, religiosos o superficiales.

¿Y cómo lo haremos? Desde la necesidad de encontrarlo sin planificarlo y sin la lente del prejuicio. Así surgirán anécdotas e historias compartidas que crearán y reforzarán vínculos más sólidos que la confianza mantendrá de por vida…

Los prejuicios permanecen ocultos en los escondrijos de lo desconocido, porque cuando desconocemos nos regimos por el mito ¿alguien puede negarlo? En todos los grupos humanos sucede cuando tenemos miedo a acercarnos a ese extraño al que consideramos “diferente” porque así nos lo describieron la primera vez…

A través de una amistad sincera será más fácil situarnos en algún lugar sin permanecer en la desconfianza, es imposible que desde las teorías bibliográficas conozcamos más a los seres humanos que desde la convivencia.

Esas teorías serán efectivas si no fueron construidas desde la supremacía o el proteccionismo del poder y se construyan entre todos, pero es muy complicado alcanzar la objetividad porque los medios económicos siempre han estado en el lado del poderoso. No obstante, sería muy injusto asegurar que nunca hemos avanzando en las sociedades humanas debido al estudio, la cultura y la educación…, porque miles de personas hemos deseado aprender para progresar y de este modo erradicar las injusticias sociales; sería imposible avanzar ignorando el legado que la historia nos dejó.

Nos situamos en la firme y objetiva teoría del amor por no haberse inventado en laboratorios y haber conseguido derribar lo que los intereses han construido durante siglos, porque el amor proviene desde lo más profundo de cada ser… Lo confirmamos tras haberlo experimentado sin que el prejuicio haya invadido ningún lugar donde éste ha logrado llegar.