Largo Caballero y los gitanos de Las Peñuelas

En septiembre de 1933 dimitía el gobierno Azaña después de dos años de coalición republicano-socialista. El presidente de la República, Alcalá Zamora, encargó la formación de un nuevo gabinete a Alejandro Lerroux, el líder del Partido Republicano Radical. El lunes 11, en una conversación informal en el Congreso, Francisco Largo Caballero (ministro de Trabajo dimitido), comentó que Casares Quiroga le había comunicado por teléfono que el nuevo gobierno iba a estar compuesto sólo por miembros del partido de Lerroux. Indalecio Prieto (ministro de Obras Públicas también dimitido) no lo quería creer, pues pensaba que éste daría entrada a miembros de otros partidos republicanos. Largo Caballero, por el contrario, creía que cualquier absurdo era posible, y pensaba que un gobierno nombrado simplemente con el beneplácito del presidente de la República, pero sin el refrendo del Parlamento, sería un gobierno dictatorial. Ni siquiera pensaba darle posesión al que fuera nuevo ministro de Trabajo. En este diálogo de pasillo y pronósticos, Largo Caballero soltó la frase siguiente: “Yo lo que digo es que un Gobierno formado de esa manera que se dice, o sea exclusivamente con la confianza del jefe del Estado, es absolutamente dictatorial. Para eso el presidente de la República puede designar a once gitanos de Las Peñuelas y está todo arreglado”(1). Las manifestaciones no pasaron desapercibidas. De hecho, el titular donde se recoge este pequeño diálogo dice así: “Unas gravísimas manifestaciones de Largo Caballero. Dice que, para formarse un gobierno radical, lo mismo podría formarse un gobierno con gitanos”.

La comparación fue desafortunada e improcedente, sobre todo porque el Partido Radical, y su líder, Lerroux, eran considerados como una organización corrupta. Un partido y un líder sobre los que no cabía, pues, la confianza.
Largo Caballero hubo de hacer aclaraciones a la prensa: con respecto al asunto que nos atañe dijo que, ante la cuestión que algunos planteaban de si un gobierno así nombrado, pero sin acudir a las Cortes, podría gobernar, él decía que sí: “Naturalmente, no viniendo hasta octubre, así pueden gobernar once gitanos de las Peñuelas, y ahora diría más: No once gitanos de las Peñuelas, sino once vagos de los recogidos por la última ley”(2).

Barrio de las Peñuelas. Madrid.

Al barrio de Peñuelas y al colectivo gitano afectó el menosprecio. Era Peñuelas una zona de Madrid en la que existía un núcleo de chabolas. Como una “barriada popular y democrática” la definía el periódico izquierdista ‘La Tierra’, que publicaba la siguiente nota (un tanto ambigua) de una comisión de vecinos (3): “En las Peñuelas no somos gitanos; somos lo que somos a fuer de ir día tras día en busca del mendrugo. Ahí está la Dirección General de Seguridad para demostrarle a tan encopetado señor que de gitanos no tenemos más que el salero de saber despreciar cual se merecen a entes poco escrupulosos”. El periodista Ezequiel Endériz titulaba una columna como “La injuria de los calés”, que comenzaba así: “No sabemos qué habrán hecho los gitanos a Largo Caballero. Pero desde hoy ya sabemos lo que Largo Caballero ha hecho a los gitanos”. Tras hacer literatura acerca de una posible “maldición gitana” que podía rondar al político socialista, se preguntaba acerca del porqué de esa inquina contra los gitanos, quienes, por contra, nunca son ministros: “su rango, su aristocracia, su raza, no perdonaría nunca a un gitano tamaña ‘faena’…”. Termina jugando con el apellido “Caballero”: los gitanos se llaman entre sí ‘caballeros’, así que es posible que el segundo apellido del ex ministro sea una derivación de un antiguo mote o denominación gitana. O sea que, al final, “la sangre le ha traicionado”.

Por su parte, el diario católico y tradicionalista ‘El Siglo Futuro’, al referirse a la toma de posesión del nuevo ministro de Trabajo, Ricardo Samper, decía con sorna: “Ya hemos leído que la posesión del «gitano» Samper, de la cartera de Trabajo, se celebró con cierta cordialidad…”(4). En tono de disculpa se mostraba la revista ‘Transporte’, editada por la Sociedad de obreros y empleados de tranvías, afecta a la U.G.T., que pedía, en nombre de Caballero, “perdón a los gitanos por la ofensa”.

Pero fue en el periódico ‘CNT’, el diario de la Confederación Nacional del Trabajo, donde apareció un artículo rotundo, escrito por un gitano de Las Peñuelas. Sus expresiones, duras tal vez, son un reflejo de la indignación, una explosión de ira, el deseo manifiesto de no callar ante el menosprecio permanente que se desliza en las conversaciones y en las actitudes cotidianas. He aquí el texto(5):

“DESDE PEÑUELAS

Para el señor Largo Caballero

El ex ministro de Trabajo señor Largo Caballero, quien por sobrenombre lleva el de “Paco el tumbao” y “El estuquista(6); el hombre siniestro, que, para bien del proletariado español y de esta República de trabajadores… parados(7), ha dejado de ser amparador y promulgador de leyes represivas, cuya virtud consiste en aplicarles a los que trabajan para fastidiarlos, ha tenido la osadía de hacer unas declaraciones al abandonar su tan querido ministerio, en las que hay una alusión en sentido despectivo para los gitanos. El que suscribe, hijo de padres gitanos, y que no reniega de su procedencia, no tendría inconveniente en decirle “cara a cara” lo que por escrito hago público: Que soy más honrado que su excelencia y que toda la camarilla de enchufistas que le siguen. Y para muestra, como dicen los castellanos, con un botón basta. La célebre huelga del 15 de diciembre del año 30(8), la secundé voluntariamente cinco días consecutivos, llevando en la cintura un hacha y una hoz en la mano, a fin de traer la República o el socialismo, a buenas o como fuera, con tal de salir de aquel régimen que nos asfixiaba; mientras, el señor ministro del palustre, se dejaba cazar como un tonto, después de haber traicionado cobardemente aquel hermoso movimiento. Que no blasone de revolucionario este nuevo rico, porque el día que de verdad se haga la revolución, tengo la seguridad que saldrá este “enano de la venta”, como la Virgen María de Jerusalén, disfrazado y montado en un borriquillo, ya que los chóferes no se atreverán a pasar de matute a este “murciélago” que hace “treinta” años que no estuca, y que sin escrúpulos de ninguna clase criticará en adelante esta República burguesa, de la que no tendrá inconveniente en cobrar una renta vitalicia por haberla afianzado con su actuación ministerial.

Compañero Largo: La muerte que te deseo es de una coz de un asno en el estómago y un mordisco en la lengua, a ver si dejas de engañar a la lana que te sigue y de insultar a los que te quisiéramos ver dividido en dos y restado…
Romero JUAN JOSÉ “(Gitano)”

Por José Álvarez Gómez

1. La Tierra, 11-9-1933.
2. ABC, 12-9-1933. Se refiere a la Ley de Vagos y Maleantes, de agosto de 1933, aplicada de manera humillante a la clase obrera en general y, en particular, a colectivos como los gitanos. Esta ley republicana fue mantenida y ampliada por la dictadura franquista.
3. La Tierra, 12-9-1933.
4. El Siglo Futuro, 14-9-1933.
5. CNT, 15-9-1933.
6. Largo Caballero tuvo la profesión de yesista.
7. Alusión al artículo 1o de la Constitución de la II República: “España es una República democrática de trabajadores de toda clase…”.
8. El 15 de diciembre de 1930 tuvo lugar un levantamiento republicano contra la monarquía de Alfonso XIII. En Madrid, tanto la sublevación en el aeródromo de Cuatro Vientos como la huelga general proyectada fueron un fracaso. En Jaca se adelantó el día 12 la guarnición, que acabó con el fusilamiento de los capitanes Fermín Galán y García Hernández. Largo Caballero anduvo escondido varios días, aunque acabó entregándose, como miembro del Comité Revolucionario. (Largo Caballero, Francisco: Mis recuerdos. Cartas a un amigo. México: Ediciones Unidas, 1976, págs. 63-68; Aróstegui, Julio: Largo Caballero. El tesón y la quimera; Madrid: Debate, 2013, págs. 219-230)