Empoderamiento gitano en femenino

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El tema que abordamos a continuación está repleto de contradicciones que nos gustaría aclarar. En la actualidad las noticias que encontramos acerca del nivel educativo de numerosos gitanos en Andalucía no son en absoluto, fieles a la realidad. En este artículo nos centraremos en aspectos relacionados con la educación formal de los jóvenes gitanos en Andalucía y a los niveles alcanzados por los mismos.

Cuando abrimos un periódico y casualmente encontramos un artículo sobre gitanos, normalmente está relacionado con una cita para un evento musical o sobre un hecho aislado, accidentado y sospechosamente vinculado a actos vandálicos. Solemos encontrar también palabras dedicadas a actos conmemorativos, a éxodos masivos en Europa o a la pérdida de derechos adquiridos. El abandono obligado de localidades por parte de determinadas familias —o de grupos más numerosos— hacia otras regiones del país, también suelen ser noticia en numerosos medios informativos.

Sin embargo, no queremos caer en la sinrazón a la que se pretende llegar cuando se destacan dichos sucesos. Hoy en día se fomenta la gran trascendencia de una educación formal desde diversas entidades sociales, para que los jóvenes gitanos no abandonen los centros educativos con el fin (muchas veces impuesto) de formar una familia o de mantenerla. Estos casos no son aislados y están relacionados con el hecho de crecer en ambientes nocivos y/o cerrados. Numerosas familias llegan a mezclar la concepción de una identidad propia con la marginalidad, facilitando el abandono progresivo de las aulas y el consecuente aislamiento social. Entidades como Fakali luchan día a día porque estos hechos no sean algo generalizado, rompiendo barreras a través del fomento de la educación y la libertad para decidir.

Los gitanos y las gitanas llevan en España desde el siglo VIII. Hay comunidades y etnias que no pueden decir lo mismo. Estos hombres y estas mujeres son españoles y, aunque a muchos de ellos y ellas se les hayan asignado espacios marginales de las grandes ciudades, no todos ni todas viven en estas condiciones. No se puede confundir la cultura de la marginalidad con la cultura gitana. Por ello, la Federación de Mujeres Gitanas y Universitarias, después de más de una década de existencia, se ha convertido en un referente social del empoderamiento de la mujer, en general, y de la mujer gitana en particular. Fakali ha conseguido, y sigue trabajando para ello, la promoción social de esta parte importante de la comunidad gitana a la que se le habían asignado unos roles y estereotipos que no le permitían progresar bajo la falsa creencia de que su «gitaneidad» se encuentra en estas opciones de vida y no en la normalización Sin perder sus tradiciones pero participando plenamente de la sociedad, las mujeres gitanas están logrando la visibilización de los logros alcanzados y de los retos que aún están por llegar.

Cada vez más, la voz de la Federación de Mujeres Gitanas y Universitarias, miembro del Consejo Estatal del Pueblo Gitano, órgano consultivo del Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad, ha sido escuchada en muy diversos foros. La representación que ha hecho nuestra entidad de las mujeres gitanas ha sido tenida en cuenta en numerosos sectores sociales, políticos y administrativos.

Nuestra visibilización en la sociedad a través de los medios de comunicación (con un centenar largo de referencias sólo durante 2013), no como excepción que confirma la regla sino por el éxito alcanzado en lo que nos dedicamos, nos ha facilitado nuestra labor al mismo tiempo que ha puesto ante nosotras más trabajo, es decir, nos hemos diversificado y hemos llegado a ámbitos académicos, políticos, administrativos, asociativos, etc., tanto a nivel nacional como a nivel europeo. Así, hemos representado al pueblo gitano no sólo de Andalucía, sino de España, en órganos pertenecientes al Consejo de Europa y la Unión Europea como la «Década para la inclusión romaní 2005-2015»; el «Foro Europeo de Romaníes y Travellers» o el «Departamento de Juventud y Formación». Del mismo modo, en la actualidad, Fakali pertenece al grupo de expertos encargado de la elaboración de la «Estrategia Europea contra el Antigitanismo y la Romafobia».

El compromiso de Fakali, por otra parte, no termina con la participación de las mujeres de la comunidad gitana, sino que se extiende a la educación de la infancia gitana. En este sentido, presumimos de casi un 60% de menores absentistas recuperados merced a un exhaustivo programa de actuación en materia de educación. Conscientes de la importancia de la escolarización de los niños y niñas gitanas e, incluso, del desarrollo de estudios superiores, la Federación sigue trabajando con las madres —como motor de cambio y garante de las tradiciones al mismo tiempo— para que la infancia y la juventud gitanas desarrollen currícula y puedan acceder al empleo y la participación en igualdad de condiciones que el resto de la sociedad.

En materia laboral, sin ir más lejos, la puesta en marcha de programas de capacitación y formación profesional, personal y académica, así como de acompañamiento a la inserción y sensibilización ha ofrecido resultados motivadores para nuestra filosofía y principios, pues de las 537 usuarias y usuarios atendidos durante el último año, 329 han logrado la ansiada reinserción laboral. Sí, usuarios, porque la intervención de Fakali también va dirigida a los hombres con necesidades especiales. De hecho, el porcentaje de hombres atendidos en los últimos cinco años supera el 18%.

La discriminación positiva, que tanto ha conseguido a favor del feminismo entendido como la forma de hacer una sociedad más justa, es una de las vías primordiales para las mujeres con las que trabaja Fakali. Más de 1.500 en el último ejercicio anual. La doble discriminación que sufren nuestras usuarias, como mujeres y como gitanas, les pone aún más difícil el acceso a los recursos a pesar de la decidida voluntad que tengan. Sin el apoyo decidido de las administraciones, existen obstáculos tan difíciles de salvar que llevan a estas mujeres al desánimo y al cumplimiento de las expectativas negativas que se tienen sobre ellas: el matrimonio prematuro, la maternidad numerosa y la dedicación exclusiva a la familia y a las labores de la casa. Ellas dejan de existir como personas con intereses propios y no se permiten los «lujos» de la educación y el empleo. De ahí nuestro empeño en revertir esta situación ofreciendo recursos a su alcance y en su día a día, con más de setenta talleres —desde la alfabetización a la autoestima, pasando por la salud y la creatividad— y medio centenar de encuentros y jornadas por año.

El trabajo con referentes positivos que se realiza en la Federación de Mujeres Gitanas y Universitarias abre los ojos a las mujeres, que sienten que iguales a ellas han conseguido metas que ellas mismas tienen. Esta idea educativa sin precedentes en el trabajo con la comunidad gitana supone un aliento de esperanza y unos nuevos aires que tiran por tierra los estereotipos y los roles negativos que se han asignado históricamente a las mujeres romaníes en particular y a la comunidad gitana en general. Los objetivos de la Federación de Mujeres Gitanas y Universitarias son sencillos en su concepción pero muy complejos en su desarrollo. Nuestra experiencia nos ha ido poniendo la relevancia en las metas que la tienen y hemos ido desechando las que no nos resultaban prácticas para lo que queríamos conseguir. Tenemos la fuerte convicción, y lo demostramos cada año con datos cuantitativos y cualitativos, que la educación, la formación y el empleo son la base para trabajar de forma transversal con la infancia y las mujeres gitanas —sin excluir a los hombres de nuestros proyectos— las diversas cuestiones que atañen a su participación en la sociedad y su promoción personal.

Por último, las instituciones y las entidades públicas no pueden ser ajenas a este trabajo arduo y costoso. Es más, sin el apoyo de las administraciones públicas, tanto locales como autonómicas, muchos de los objetivos alcanzados hasta el momento no se hubiesen conseguido y serían todavía un anhelo para las mujeres gitanas.

Por Fakali, Federación Andaluza de Mujeres Gitanas Universitarias
www.fakali.org