Espacios que desinforman: Palabra de Gitano

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Todos sabemos que emitir un juicio como algo incuestionable es complejo porque la vida está repleta de matices. No podemos negar que ciertas percepciones sobre la realidad de determinados grupos humanos acercan más a la generalización y al prejuicio que a la integración o la igualdad. Con esto nos referimos a la polémica desatada respecto a la emisión del programa Palabra de Gitano por la cadena Cuatro. Este espacio levanta un gran revuelo social ya que trata de transmitir una visión reveladora, esclarecedora y objetiva acerca de cuestiones relacionadas con la cultura de numerosos grupos de gitanos en España.

Debemos tener en cuenta que los protagonistas de los programas están de acuerdo con que continúen emitiéndose a pesar de las denuncias realizadas por entidades sociales, académicos y personalidades del mundo de la cultura. La transparencia en la difusión de todo lo que concierne a sus formas de vida, costumbres y tradiciones aún están lejos de la normalidad. La cadena que lo emite considera que sencillamente les dan a estas familias la posibilidad de mostrar una parte de su mundo a otras partes de la sociedad.

Generalmente los medios ofrecen una visión sesgada, folklórica y tendenciosa de muchos gitanos dentro y fuera de nuestras fronteras. No podemos conseguir que seis siglos de racismo, destrucción y éxodos, desaparezcan en apenas treinta años de democracia. Las opiniones generales acerca del mundo de los gitanos son dispares, aunque sin duda se han centrado en exceso en el estereotipo, el morbo y la polémica. Es evidente que no estamos acostumbrados a que la televisión ofrezca capítulos dedicados a lo que concierne a este tema, y mucho menos a un reality sobre gitanos. Sin embargo, ¿qué opinión tienen
los protagonistas de estos espacios? Muchos de ellos defienden la no retirada porque hgh effect the platform by tabarnia exhibits hgh se sienten representados y «les da voz». Esto puede llegar a respetarse y a considerarse porque para muchos es lo único que les hace visibles (para protagonistas y espectadores). Otras familias lo siguen ocasionalmente porque a veces reconocen algunas ceremonias en las que han participado como gitanos. Sin embargo, ¿dónde está la límite entre la necesidad de transmitir y el oportunismo televisivo que únicamente quiere subrayar una imagen estereotipada?

Muchos de los que siguen el programa o que lo han visto alguna vez, declaran que ciertas tradiciones relativas a la mujer gitana les han hecho rechazar aún más lo que consideran sin duda, una cultura machista, hermética e incomprensible. Por estas razones nos gustaría denunciar que determinadas visiones sobre su cultura han sido mucho más parciales y exhibicionistas que enriquecedoras e ilustrativas.

La libertad de expresión es un derecho al que todos podemos acceder. Sería bueno que este acceso no pareciera resaltar sólo los prejuicios, alentando al morbo cuando se reconocen los tópicos. ¿Es posible que el morbo atraiga más al público? O ¿es el propio desconocimiento el que produce la subida de audiencia? Desde sus hogares los individuos se indignan fortaleciendo su percepción negativa.

No olvidaremos que cientos de familias gitanas rechazan plenamente su retransmisión porque reduce considerablemente sus propios valores y metas. Muchos se indignan porque aunque no propague el racismo, desde él se asientan las bases que podrían llegar a desencadenarlo.