La antropología y los roma

No se trata de un problema de penetración mental, de austeridad etnocéntrica o de exotismo efectista. Es un problema de trato histórico. El trato entre los pueblos pesa y condiciona. La memoria de un mal trato o trato desconcertante conlleva una dosis de incomunicación. No se comprende a quien se trata o se ha tratado mal. Intentar comprender una civilización que ha estado sometida a la incomprensión y al avasallamiento moral de una Misión, de unos comerciantes o de unos colonos, viniendo de la civilización que ha infligido ese trato, es casi sólo una pretensión.

Ignasi Terradas

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¿Quiénes son los roma? Es una pregunta difícil de responder pues nos topamos con una definición, no indefinida, pero sí politética según Leonardo Piasere (1995): no existe una Cultura roma, ni rasgos suficientes y necesarios que definan «lo gitano», sino una constelación de comunidades y grupos cuya adaptación e interrelación con la sociedad gadjé suscita los mayores debates en el campo de la antropología. El estudio de los roma ha dado lugar a teorías y modelos que reflejan que estos grupos han sido buenos para pensarlos simbólicamente, buenos para discriminarlos políticamente pero «indigestos» para pensarlos antropológicamente (Piasere, 1994).

Buenos para pensarlos simbólicamente: las visiones arcaicas y populares aplicadas al mundo roma en la historia de Europa fueron de un extremo al otro, de la negatividad a la maravilla, convertidos en un trickster cultural, símbolo no del desorden sino del no-orden (Piasere, 1991:159; Piasere, 2009). Ejemplos de ello son el estereotipo del «gitano» pícaro y la vez anti-materialista, violento, juerguista y carnavalesco como el mundo bajtiano de la borrachera y el excremento, deslindado de responsabilidades sociales, en suma, aquél que no parece haber llegado al umbral de la modernidad. Estos estereotipos se reproducen en el momento contemporáneo con el roma como héroe posmoderno y perturbante que pone en crisis las identidades locales.

Buenos para discriminarlos políticamente: existe una amplísima literatura a disposición del lector respecto a la discriminación y persecución de los roma que se inicia con su llegada a Europa y culmina con el genocidio nazi o porraimos —literalmente «devoración»— (ver Fraser, 2005; San Román, 1994, sobre los gitanos españoles).

«Indigestos» para pensarlos antropológicamente: la «indigestión» antropológica respecto a los roma se refleja en diversos planos como el empleo de teorías de segunda mano (la «nuerización» de los romaníes según Piasere, 1991; 2004) o, como Patrick Williams (1994) señalaba, la dificultad de la antropología para encajar en los marcos establecidos la fuerza singular de los gitanos, y como consecuencia, la ausencia de consenso y unanimidad entre los investigadores, el escaso prestigio académico de los estudios sobre gitanos y la ignorancia de sus contribuciones a la disciplina antropológica. No es casual que Judith Okely (1994) advirtiera que los estudios sobre romaníes representan un desafío a las hegemonías territoriales e institucionales de la antropología y que David Nemeth (1996) afirme que los estudios sobre gitanos no han alcanzado la respetabilidad académica siendo una disciplina «indisciplinada».

Henriette Asséo (2008) (1) lamentaba que las investigaciones científicas en torno a los roma coexista con un discurso mediático fantasmagórico y elaboraciones populares estereotipadas, y que no exista una correlación entre lo erudito y científico y la producción de un discurso de autoridad. Ello también ocurre en el seno de la sociología y antropología militante, la cual es objetivante, tanto desde el exterior como al interior de las comunidades, lo cual puede observarse en la promoción de líderes masculinos gitanos como representantes políticos y líderes de sus comunidades frente a la emergente visibilidad femenina, o más específicamente en la construcción del nacionalismo, tal como plantean Piasere (1995) y Okely (1997) sobre la distorsión que crean algunos intelectuales no-gitanos en los 60 y 70 reivindicando una patria para los Rom —Romanestan—, frente al escepticismo y falta de interés de las poblaciones roma en general.

La devaluación de los roma en el mundo académico, paralela al racismo popular y la discriminación institucional, puede ponerse en relación con la historia de las jerarquías y los corpus de la antropología y la sociología, las cuales se construyen históricamente en contra los estudios roma, relegados al terreno del folclorismo, de for- ma que se produce una denigración savante y un olvido del rol de los gitanos en la construcción nacional, señala Asséo (2). La historia de los roma es parte de las historias nacionales, aunque constituye una historia no-reconocida, olvidada, respecto de la Gran Historia. En efecto, aparentemente los roma no pueden «estar» en la historia a la vista de cómo se ha construido la literatura científica sobre los roma como construcción imaginaria. William Lockwood y Sheila Salo (1994) criticaban la obsesión de la gitanología (Piasere distingue entre la «gitanología» —vulgarizaciones— y la «romología» —ciencia—) por ubicar a los roma en un pasado remoto y se congratulaba de los esfuerzos de la antropología por contextualizar las diversas culturas roma en el momento presente y combatir así la idea de una cultura roma original, mística y esencialista de la cual todas las demás serían una emanación.

Una de las tareas pendientes en el proceso de institucionalización de los Estudios sobre los roma según Asséo (3) consiste en reivindicar un terreno de articulación entre la Historia y la Antropología, lo cual permite partir del interior del sistema roma para historizar y antropologizar una condición particular en el mundo. Asséo afirma que la historia de los roma ha confirmado la crisis actual, y esta historia anticipa cuestiones políticas actuales, de forma que «si los roma pueden vivir, todos pueden vivir» en un mismo país. El caso de los roma representa un sujeto de estudio que permite articular una posición intelectual: por un lado, la coyuntura mental del momento histórico y por otro, los principios políticos de los países con poblaciones roma en su seno. Por ello, hoy más que nunca, hablar de los roma es anticipar lo que en el futuro veremos en Europa en relación a la posibilidad de la transnacionalidad y la interculturalidad, conceptos que, como señala Piasere (2011), nosotros acabamos de descubrir mientras que los roma los han llevado a la práctica desde siempre.

Por David Lagunas.


Notas.
1 / 2 / 3 Comunicación personal.

Bibliografía.

ASSÉO, HENRIETTE, 2008, Seminario Histoire et Anthropologie des Tsiganes d’Europe, Paris, EHESS.
FRASER, ANGUS, 2005, Los gitanos, Barcelona, Ariel. LOCkWOOD, WILLIAM G. & SALO, SHEILA, 1994, Gypsies and Travelers in North America: An Annotated Bibliography, Che- verly, The Gypsy Lore Society.
NEMETH, DAVID J., 1996, “Review: Materials of an “Undisciplined” Social Science”, Current Anthropology, 37(1):179-181. OkELY, JUDITH, 1994, “L’étude des Tsiganes: un défi aux hégémonies territoriales et institutionnelles en anthropologie”, Études Tsiganes, 4(2):39-58.
OKELY, JUDITH, 1997, “Some Political Consequences of Theories of Gypsy Ethnicity. The Place of the Intellectual”, en James, A.; Hockey, J.; Dawson, A. (Edits.), After Writing Culture. Epis- temology and Praxis in Contemporary Anthropology, London, Routledge, pp. 224-243.
PIASERE, LEONARDO, 1991, Popoli delle discariche. Saggi di antropologia Zingara. Roma: CISU.
PIASERE, LEONARDO, 1994, “Les Tsiganes sont-ils ‘bons à penser” anthropologiquement?”, Études Tsiganes, 4(2):19-38. Piasere, Leonardo (a cura di), 1995, Comunità girovaghe, comunità zingare, Napoli, Liguori.
PIASERE, LEONARDO, 2004, I rom d’Europa. Una storia moderna, Bari, Laterza.
PIASERE, LEONARDO, 2009, “Il Trickster e l’infinito. Alcune riflessioni a partire da esempi rom”, I Quaderni del Ramo d’Oro [on-line n. 2:399-411].
SAN ROMÁN, TERESA, 1994, La diferència inquietant. Velles i noves estratègies culturals dels gitanos, Barcelona, Altafulla. WILLIAMS, PATRICk, 1994, “Introduction”, Études Tsiganes, 4(2):4-7.