Los egiptianos en las Américas

En la sección de historia de nuestra revista queremos comenzar nuestro primer artículo de investigación haciendo una breve introducción del objetivo que pretendemos.

En primer lugar, la historia que vamos a intentar construir no busca hacer un relato lineal o cronológico de la historia del pueblo gitano. El tipo de trabajo que llevaremos a cabo será un estudio de caso, un estilo que se enmarca dentro de la llamada microhistoria y que desde el análisis de lo concreto quiere llegar a ejemplificar patrones generales de pensamiento o en su caso desmontarlos.

La perspectiva desde la que nos acercaremos a nuestro objeto de estudio será la historia social y la etnohistoria, en la que va implícita la visión de género. Por ello, los rasgos que consideramos fundamentales como punto de partida son el juego entre la integración y discriminación del pueblo gitano, así como la dicotomía entre los conflictos y los hitos históricos en los que ha participado la etnia gitana. Y, por lo tanto, en los que también participaron sus mujeres.

Este artículo con el que comenzamos esta singladura tratará sobre los egiptianos y su paso a las Américas.

Grabado de Jacques Callot, «Gypsies on the move», 1622.

Grabado de Jacques Callot, «Gypsies on the move», 1622.

Los primeros egiptianos de los que se tiene constancia que pasaron a las llamadas Indias occidentales son cuatro colonos que acompañaron a Cristóbal Colón en su tercer viaje de descubrimiento en 1498. Después de llegar a Guanananí en 1492, el genovés hizo varios viajes donde fue descubriendo diferentes islas del Caribe hasta llegar a Tierra Firme en lo que hoy día es Venezuela. En este hito histórico participaron los protagonistas de nuestra pequeña investigación: Antón de Egipto, Macías de Egipto, Catalina de Egipto y María de Egipto. (Boyd Bodman, 1985: 171; Gamboa, J., Gómez et al, 2000: 17)

Los nombres que acabamos de señalar explican el uso de la palabra “egiptianos” en el título de nuestro artículo. Las primeras referencias que tenemos de los rom en los archivos históricos españoles se refieren a ellos como procedentes de Egipto, en clara alusión a su llegada desde Oriente. Aspecto que se ha citado en numerosos estudios sobre el origen de los rom. De los cuatro protagonistas dos eran mujeres, lo que nos puede hacer pensar que eran dos parejas.

En tanto que recién llegados, resulta llamativo que nuestros cuatro personajes lograsen embarcar, puesto que las leyes de los Reyes Católicos limitaron mucho la salida hacia las nuevas tierras para aquellos que eran considerados extranjeros. Concretamente, a los denominados en las fuentes «castellanos nuevos» (judeoconversos, moriscos o romaníes) no se les permitía viajar porque la colonización de las tierras descubiertas implicaba su evangelización, debido a la bula papal concedida para obtener la legalidad internacional necesaria para la conquista castellana. La política de homogeneización que llevaron a cabo en sus reinos Isabel de Castilla y Fernando de Aragón en cuanto a lengua y religión debía implantarse también en América.

En consecuencia, los rom no podían viajar, al menos legalmente. Así, lo normal hubiera sido que llegasen a tierras indianas como «llovidos», término que se usaba para denominar a los inmigrantes ilegales en la época. Sin embargo, en este caso tenemos un embarque legal que se debe a un hecho puntual, una excepción a la regla en la política de discriminación que se puso en práctica. Estos viajeros rom pasan a América por acogerse a un indulto que ofreció la Corona el 22 de junio de 1497 para los criminales que quisieran ir a vivir a la isla La Española. Nuestros protagonistas aparecen como homicidas en los archivos, algo habitual en la época debido a que el colectivo rom no solía ajustarse a las reglas culturales dominantes. Ni tampoco a las jurídicas que la Corona quería imponer por igual a toda la población.

En relación con lo expuesto, tiene lógica pensar que fuesen dos familias, ya que el objetivo era poblar las nuevas tierras, y para el reclutamiento en este tercer viaje estaban teniendo serias dificultades, de ahí el indulto. Además, para estas dos mujeres el Nuevo Mundo sería una oportunidad para comenzar una nueva vida.

Así, tenemos a dos mujeres que pasan al Nuevo Mundo en un momento muy temprano del proceso colonizador, un hecho que sin duda es muy relevante si tenemos en cuenta las numerosas cortapisas y prejuicios existentes hacia los rom y por supuesto hacia la mujer. No debemos olvidar que en una sociedad androcentrista como la del medievo y la modernidad existían también discriminaciones de género añadidas a las de tipo étnico. Sin duda, el viaje no debió ser cómodo, ya que entre los navegantes que cruzaban el Atlántico siempre existió la creencia de que llevar una mujer en el barco atraía la mala suerte para la travesía.

En conclusión, el papel que jugaron Catalina de Egipto y María de Egipto debe ser resaltado, puesto que son las primeras mujeres del pueblo rom de las que se tiene constancia que llegaron a tierras americanas allá por 1498.

Por Fernando Jiménez Carpio.


Bibliografía.
AUTORES VARIOS. Colección de documentos inéditos relativos al descubrimiento, conquista y organización de las antiguas posesiones españolas de América y Oceanía sacados de los Archivos del Reino y muy especialmente de las Indias. Imprenta Nacional. Madrid. 1872.
PETER BOYD BOWMAN. Índice Geobiográfico de más de 56 mil Pobladores de la América Hispánica I. Instituto de Investigaciones Históricas. Universidad Nacional Autónoma de México, UNAM. Fondo de Cultura Económica. México, D.F. 1985.
GAMBOA, J., GÓMEZ, V. ET AL. Los Rom de Colombia, itinerario de un Pueblo Invisible. Suport Mutu. Proceso Organizativo del Pueblo Rom (Gitano) de Colombia, PROROM. Bogotá, D. C., 2000.
RICHARDSON WRIGHT. Rumor of romanies in the Caribbean islands. In: Journal of the Gypsy Lore Society No 17. London. 1938.