Antigitanismo, un término aún desconocido

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La necesidad de un debate sobre el término «antigitanismo» nació un día al ver una pintada en la estación de tren más importante de la ciudad de Roma. El mensaje decía «Esterilizad a los gitanos»*. El lugar elegido para llevarla a cabo es uno de aquellos que históricamente fueron arrebatados a los asentamientos romaníes legal e ilegalmente, a través de ocupaciones y conflictos civiles. La ignorancia es madre de impulsos racistas y el anonimato protege a su autor; la arrogancia puede verse desde la primera letra y la reflexión, por desgracia, no fue suficiente para impedir esta pintada.

El término antigitanismo no existe en ningún diccionario italiano. En la búsqueda de su traducción en castellano hay sólo una: «los prejuicios contra los gitanos», en francés y en inglés sería anti-tsiganisme y anti-gypsysm, respectivamente (el guión no siempre está presente). La Comisión Europea contra el Racismo del Consejo de Europa, traduce en inglés el término como anti-gypsyism y en italiano antiziganismo, algo parecido a anti-zingarismo.

Profundizaremos en algunas lecturas que abordan el tema del antiziganismo. El término antigitanismo tiene un origen bastante reciente. En una década comienza a ser objeto de estudio por los investigadores e inesperadamente, se utiliza de forma simultánea en las discusiones de la política europea.

En 2006, V. Nicolae hizo una definición clara del término: «El antigitanismo es una forma muy específica de racismo, una ideología de superioridad racial, una forma de deshumanización y de racismo institucionalizado. Está alimentado por una discriminación histórica y de lucha por mantener el equilibrio de poder que permiten ciertas ventajas a los grupos mayoritarios. Se basa en los temores imaginarios, estereotipos negativos y en los mitos, y por otro lado, se utiliza para la negación de la conciencia pública tras una larga historia de discriminación contra los romaníes. Se ignoran los acontecimientos en los que romá fueron asesinados con brutalidad y también todas las particularidades de la vida de los romaníes que no son estereotipados.

Los prejuicios contra los romaníes van más allá de la construcción de estereotipos racistas asociándolos a comportamientos negativos. La deshumanización es el punto central. Ellos son vistos como menos que humanos y percibidos como no autorizados moralmente a tener los mismos derechos humanos que el resto de la población» (1). Con esta definición Nicolae muestra las bases para una reflexión general del término.

La resolución del Parlamento Europeo adoptada el 28 de abril de 2005, fue el primer documento oficial que nos habla de antigitanismo y pide a la Comisión Europea «luchar contra el antigitanismo en toda Europa, la concienciación por eliminar con urgencia los constantes actos de racismo y de discriminación racial; cualquier forma de impunidad de las agresiones racistas, declaraciones de odio de grupos extremistas, expulsiones ilegales, así como la romofobia, tienen como consecuencia debilitar el estado de derecho y la democracia» (2).

La brecha entre esta «narrativa» y la situación actual crea cierta preocupación. Las causas del uso del término no está tan generalizado y proviene de varios puntos, como es el no reconocimiento de la persecución y el exterminio sufrido por la población romá y sinti bajo el fascismo y el nazismo, así como la ausencia de un procesamiento histórico, cultural y social del antigitanismo (Piasere 2012, Tosi Cambini 2012, Guadagnucci 2010) (3).

L. Piasere, consiguió plasmar pasajes conceptuales en un estudio muy profundo y esclarecedor. La antropología le ayudó a basarse en teorías actuales así como en otras disciplinas con el fin de concretar sus ideas: psicología cognitiva, filosofía, historia, geopolítica, economía, derecho, etc.; todas enriquecen la interpretación y desarrollo teórico del antigitanismo. Todo al servicio de la misión de la antropología, que es la crítica cultural. «Lo cultural es la esfera que recoge todos los matices de razonamiento» (4).

Existe un «perjuicio de ilegalidad» en el que con la simple presencia de los romá, hay una ilegalidad constante (incluso cuando los gitanos son ciudadanos del Estado, hayan estado presentes durante siglos, hablen el idioma local y practiquen la religión del lugar). Este sesgo los hace percibir como extranjeros, o como una minoría que debe protegerse, nunca como ciudadanos ni como una población de peso en Europa. También explica que el antigitanismo es una forma específica de racismo. El autor define ziganizzazione (negativamente) en italiano como el análisis de los procesos de «gitanización», de «criminalización» y «deshumanización» históricamente sufrida por los romá y sinti.

«Rom, Sinti, etc., sufren un proceso de ziganizzazione en el momento en que se reconocen, identifican, perciben y se nombran; están materializados mediante una serie de prácticas escandalosas, por parte de aquellos que no se consideran así». La categoría gitano es una invención resultado de todos los estereotipos y prejuicios históricamente arraigados en Europa (gitano = nómada, gitano = ladrón, gitano = secuestrador de niños, etc.) (5). Aquí se tocan los temas fundamentales de la antropología como la construcción de la identidad, resultado de un proceso de negociación y la percepción de las mismas categorías esencialistas uniformantes, prácticas de poder que subyacen en un momento dado y en un contexto dado (6).

El proceso de criminalización es el resultado de una generalización que extiende el comportamiento de uno a unos pocos, o a la totalidad, de hecho, son frases comunes «los gitanos son todos ladrones, están en su cultura (en el mejor de los casos), son así por naturaleza o lo tienen en la sangre (en el peor de los casos)». La generalización logra que los elementos de la condición social se combinen o sustituyan por los culturales, útiles para justificar la discriminación (en mi tesis describí un «flamenco marginal» en el Polígono Sur de Sevilla, resultado de un proceso histórico de creación de la identidad gitana en el que los elementos de la marginación se convirtieron en rasgos culturales que alimentan un paisaje flamenco, incluso de autorrepresentación, útil para defender su identidad o para denigrarla).

Deshumanización (7) deriva de un proceso específico de racismo que aplica el reconocimiento de raza a otro: «el otro es una raza inferior porque precisamente está catalogada como raza (…), nosotros no somos tanto la raza superior, sino simplemente los seres humanos, la humanidad o la civilización» (8).

Con estos procesos vemos las diferentes formas de violencia: «desde abajo» y «desde lo alto», y siguen caracterizando fuertemente la relación de nuestra sociedad con los grupos sociales identificados como gitanos.

Otras reflexiones sobre el antigitanismo entran en otras particularidades: Alessandro Simoni analiza las disposiciones del «paquete de seguridad» del gobierno italiano. Nos habla sobre la teoría crítica de la raza y encuentra estereotipos antigitanos en la maquinaria de la ley italiana. La protección legislativa y la neutralidad es sólida respecto a las categorías étnicas en general, ya que se definen con un lenguaje equivalente (en sentido negativo, ya que todos ellos son lo mismo). Sin embargo esto no sucede cuando interactúan la legislación estatal con las políticas sobre el control de la presencia romá. La historia del sistema jurídico italiano cumple un «antigitanismo jurídico», un «nuevo antigitanismo estatal» (9).

Nando Sigona analiza el antigitanismo en relación con la nueva lógica geopolítica y económica del neoliberalismo. La transformación de las economías neoliberales de los países del antiguo bloque socialista y la reducción del estado del bienestar, han tenido un impacto también en los países de Europa Occidental y son esenciales para la lectura dell’antigitanismo. «La reducción del problema a un puro fenómeno de la discriminación racial, como sucede a menudo, limita las posibilidades de intervención y transformación, ya que no tiene en cuenta las causas estructurales de la pobreza de los gitanos» (10).

Lorenzo Guadagnucci habla de «antigitanismo respetable», como «la punta de la pluma», ya que condena públicamente los estereotipos y generalizaciones más serias, duda acerca de la integración, su propensión parasitaria a la sociedad dominante (mendicidad, robo menor, etc.) y la referencia a la cuestión de la seguridad, especialmente en los entornos urbanos. El «antigitanismo respetable» en comparación con el «antigitanismo vulgar» se viste con ropa de demócratas y no evita errores de prejuicio (11).

Piasere, por su parte menciona un «antigitanismo inconsciente» capaz de convencer a las personas más insospechadas a llevar a cabo acciones que, en lugar de luchar contra el prejuicio, lo alimentan; así existe un «antigitanismo latente».

En los últimos años, con un gran esfuerzo, la propia UE ha impulsado numerosos programas de integración de la minoría romaní en la sociedad europea, con resultados insuficientes, debido a la hostilidad de los gobiernos y de la opinión pública. Prevalece aún el antigitanismo, en sus diferentes niveles.

Por último, la foto describe el sentimiento de antigitanismo, que quizá es la versión «vulgar» de Guadagnucci. Ella nos lleva a pensar en la necesidad de una primera lección para todos sobre el concepto de raza: que no existen las razas.

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Por Anna Maria Pasquali.


Fotografía:
original de la autora.

* N. del T.:
El texto de la pintada contiene una errata. Escrita correctamente en italiano, sería «Sterilizzate gli zingari», no «Sterilizzate i zingari».

Bibliografía:
1. Nicolae Valeriu, «Towards a Definition of Anti-Gypsyism», ERGO network, 2006. http://www.ergonetwork.org/media/userfiles/media/egro/Towards%20a%20Definition%20of%20Anti-Gypsyism.pdf
2. Nicolae Valeriu, «Towards a Definition of Anti-Gypsyism», ERGO network, 2006. http://www.ergonetwork.org/media/userfiles/media/egro/Towards%20a%20Definition%20of%20Anti-Gypsyism.pdf
3. S. Tosi Cambini, Antiziganismo: strumenti interpretativi e fenomenologia contemporanea, in Anuac, Anno I, giugno 2012.
4. L. Piasere, 2012, op. citata.
5. L. Piasere, 2012, op. citata.
6. Refiérase a Remotti, Fabietti, Hertzfeld, Amselle y otros autores.
7. Un joven rom de Bosnia, residente de un campamento nómada reconocido formalmente por la ciudad de Roma, cuenta un episodio de discriminación sufrido cuando en una sala de espera le consideraron responsable de un robo: «Ellos no son racistas, es algo más profundo, es difícil de explicar, nosotros no somos considerados seres humanos».
8. L. Piasere, 2012, op. citata.
9. Simoni A., «Appunti per una ’lettura romanì’ del pacchetto sicurezza», in Fiorita N., Giolo O., Re L. (edf), «La ‘minoranza insicura’. I rom e sinti in Europa», Jura Gentium, V (2009), 1. http://www.juragentium.org/forum/rom/it/simoni.htm
10. N. Sigona op. citata.
11. L. Guadagnucci, La persecuzione dei rom e l’antiziganismo perbene. http://lorenzoguadagnucci.wordpress.com/2014/06/18/la-persecuzione-dei-rom-e-lantiziganismo-perbene/