Cati Sánchez

cati

Me llamo Cati Sánchez, nací el 23 de Febrero de 1945 en La Línea, Cádiz, y he tenido 8 hermanos. Cuando era pequeña y el verano iba llegando, recorría con mi familia las ferias de los pueblos de la provincia vendiendo verduras y frutas. Ellos recogían del campo junto a mis tíos, algodón, garbanzos, remolachas, zanahorias, etc., después nos íbamos a venderlas y cuando las ferias terminaban, regresábamos a La Línea. Allí viví en la parte del Castillo y más tarde, en el barrio de La Atunara.Cuando cumplí 9 años, nos trasladamos a Chiclana donde mi padre forraba las garrafas de vino con cañas, y tras terminar los trabajos regresaba a casa donde lo esperábamos. Llegué a Barbate con mis padres cuando tenía 17 años para trabajar en una fábrica de conservas, y allí trabajaron mi padre y mis hermanos hasta su jubilación.

He tenido tres hijos y cuando nació el último, salí de la fábrica para poder cuidarlos. Mi marido ya estaba en el puerto descargando el pescado. Hoy en día quedamos vivos cuatro hermanos, tres aquí en Barbate y uno en Chiclana.

Al llegar a este pueblo en los años 60, vivimos muchas familias en una zona conocida como El Zapal donde estuvimos todos arrejuntaos. Muchas de esas casas estaban hechas con materiales como tablas de madera que les arrancaban a las cajas, donde se había trasladado el pescado desde los barcos; así la construyó mi padre también. Todos vivimos siendo una sola familia, no importaba de dónde fueras, éramos gente humilde sin importar la etnia.

En Chiclana me casé con Curro cuando tenía 20 años por el rito gitano. Allí me pidió y allí lo celebramos con nuestra familia. En aquellos años no había combinación de autobuses hasta aquí; la mujer que nos casaba vivía en Chiclana, por lo que la prueba del pañuelo tuvo que ser en su casa. Curro me pidió, cuando los hombres gitanos piden a las mujeres tenemos que casarnos obligatoriamente; así que nos quedamos con nuestra familia en mi casa hasta que se celebró la boda. Nos reunimos en una feria en Chiclana y allí lo celebramos.

En la celebración hubo muchísima gente porque en ese pueblo hay muchas familias gitanas. A las bodas no acuden solo nuestras familias, sino que gitanos de otros pueblos se acercan a celebrarlo con nosotros, es algo normal. De esta manera, cuando se celebran otras bodas, podemos celebrarlo entre muchos más.

Me encantan las flores, hace tiempo, cuando unos albañiles fueron a poner una valla en la esquina de mi casa, les pedí que me dejaran ese patio porque soy una enganchá de las flores, ¡habría que ver lo que pensaron! Les hablo a las flores de mi patio, las cuido porque ellas me dan la vida, así siempre las disfruto. Tuve una hermana que ya se marchó de este mundo; cuando ella iba a comprar a la plaza, cogía jazmines y damas de noche que caían sobre los muros de otras casas del pueblo.

A pesar de encontrarme enferma, sigo cuidando de los míos; Curro se encarga de cocinar y yo limpio nuestro hogar. Dos de mis hijos viven aquí y además, he tenido tres nietos.

En la entrada de nuestra casa pusimos una cortina para que la puerta siempre permanezca abierta; es una red de pesca de la que colgué trenzas de lana de diferentes colores para que siempre pueda entrar la luz del sol a nuestro hogar.