Construir nuevos espacios

francisca

Nací en Tiena, Granada, en 1958. Soy licenciada en Derecho, y conseguí el Título de Experto en Estudios Romaníes Internacionales por la Universidad de Granada.

Casada y madre de dos hijos, David, músico (licenciado en el Conservatorio de Música en la Especialidad Guitarra Flamenca) y Antonio Rafael (maestro de Educación Primaria). Profesionalmente mi trayectoria se ha desarrollado en el ámbito social. En 1989, inicié mi trabajo en el Centro Sociocultural Gitano Andaluz hasta el año 1999, cuando conseguí la plaza en el Instituto Andaluz de la Mujer de Granada. En 2001, me adjudicaron la dirección del Centro Sociocultural Gitano Andaluz (Consejería de Igualdad y Políticas Sociales de la Junta de Andalucía), puesto que desempeño con ilusión, trabajo y dedicación.

En 1970, éramos muy pocas las féminas gitanas que iniciamos nuestra andadura educativa. Eran otros tiempos, culturalmente, los valores gitanos pesaban en las mujeres, y socialmente, los gitanos ocupaban —dentro de la sociedad mayoritaria— el escalafón social de la pobreza, la marginación, la discriminación, el analfabetismo, etc. Así, el reflejo de las familias gitanas no era la educación de sus hijas, sino sobrevivir al día a día.

La presencia de las niñas gitanas en los centros educativos era escasa, y menos en colegios de monjas y de pago, donde los padres tenían que hacer un esfuerzo económico y laboral para sufragar mensualmente sus estudios.

La emigración de miles de familias españolas a otros países europeos supuso un avance social en todos los aspectos, también para los gitanos/as. Mis padres emigraron a Alemania, y con su esfuerzo consiguieron que sus dos hijas más pequeñas acabaran sus estudios universitarios: Loli, maestra, y yo, abogada. Un reto, gracias al ahínco de mis padres y en especial de mi madre, que en su infancia fue de las primeras gitanas en ir a la escuela. Siempre nos decía «la mujer gitana tiene que formarse, aunque sin dejar de ser gitana».

Ellos valoraban muchísimo nuestra educación, y fueron pioneros en dejarnos estudiar; marcaron nuevos retos para otras mujeres, y quizás lo más importante es que concienciaron a otros padres para que otras jóvenes gitanas —que desempeñaban roles de cuidadoras, hijas o hermanas—, modificaran esa escala de valores y priorizaran en su formación. Aunque ellas fueran la piedra angular de la familia y transmisoras de los valores y costumbres.

Actualmente la situación sociocultural de la mujer gitana es distinta: son ellas quienes van asumiendo el protagonismo de su futuro, siendo más activas, emprendedoras y participativas en el ámbito social. En particular, las jóvenes, quienes más rentabilizan su formación, consiguiendo mejores resultados en la Educación Secundaria Obligatoria. Aunque hay un largo camino por recorrer.

Por ello, Andalucía es la comunidad donde las gitanas han conseguido un mayor progreso y normalización en el ámbito educativo, y donde existe un porcentaje de gitanas que han finalizado sus estudios universitarios. Como directora, el Centro Sociocultural Gitano Andaluz, (creado en 1989) nace como centro de asesoramiento, coordinación y dinamización sociocultural, promoviendo la consecución de un desarrollo integral del colectivo gitano en Andalucía.

Sus objetivos son: contribuir a la promoción sociocultural de la población gitana andaluza; concienciar a la sociedad andaluza de la aportación de las gitanas y gitanos al acervo cultural andaluz; y difundir el Fondo de Documentación Especializada. Todo ello a través de actividades como el Día Mundial del Pueblo Gitano (Ceremonia del río, 8 de abril), el Día de los Gitanos Andaluces (22 de noviembre), el Concurso Internacional Audiovisual «Tikinó» o varias exposiciones.

Desde nuestro centro han sido muchas las actividades que se han desarrollado durante 26 años sobre la Mujer Gitana, con la finalidad de reflexionar, debatir y analizar sobre la situación de la mujer gitana y construir nuevos espacios y cambios actitudinales de los valores culturales hacia la fémina gitana.

Francisca Fernández Fernández.