Suenan guitarras y cantes, suena flamenco en la calle

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Si conocemos algo peculiar acerca de la cultura gitana, quizá nuestra mente sin hacer ningún esfuerzo, la vincule a una guitarra, a un baile o a cantes flamencos. No se trata de ninguna novedad, ya que el flamenco suena prodigiosamente si lo interpreta un gitano que sabe hacerlo.

En Sevilla vemos aparecer por el centro a jóvenes con una guitarra bajo el brazo, que recorren como hormigas, callejuelas que conducen a plazas repletas de bares donde obtienen moneda a moneda, sus sueldos semanales. Esas pagas varían si una tarde deciden no salir, o si la noche anterior cantaron hasta horas intempestivas rodeados de gente que les aplaudió hasta invitarles a sentarse. Desde hace décadas ellos salen a la calle a ganarse la vida ya que simplemente por el hecho de ser gitanos, tendrán hacia el resto de actores más credibilidad a la hora de interpretar ciertos papeles adjudicados; y es que no todos salen voluntariamente, ni todos saben cantar.

Las estaciones del año pasan y los rostros de estos artistas de calle varían según el día. Éstos suelen llegar caminando desde barrios alejados y hay días en los que reaparecen animados, ya que descansaron y comieron un contundente potaje que su mujer preparó; así es más fácil sonreír ante cualquier comentario. No obstante, hay noches en las que surgen de la nada con gafas de sol que les oscurecen medio rostro, más bien parecen atormentados, ya que sus bocas se secan como sedientas, cantando coplillas alegres sin que ellos lo estén. Sencillamente quieren terminar su itinerario y volver a casa. Eso es todo.

El mundo del flamenco no es algo abierto a todos, ser artista no es fácil y todos no saben hacerlo con turinabol for sale in uk why do leg turinabol for la misma entrega. Algunos gitanos que cantan flamenco en las plazas, interpretan letrillas pertenecientes a grandes artistas del flamenco Arimidex in bodybuilding A biological clock controls our Arimidex pills como Camarón de la Isla, Manolo Caracol, La Niña de los Peines, Rafael Farina, Porrina de Badajoz, Manuel Agujetas, Juan Moneo El Torta, Parrita, Paco Taranto, etc., así como letras que han sido creadas por ellos mismos. En ocasiones son rimas muy populares sobre amores y desamores, de una enorme antigüedad y que reflejan sabiamente lo que todos hemos sentido alguna vez. Sin embargo, la calle es dura y agotadora como su asfalto, más horas cantando significan más monedas sobre la guitarra.

Algunos chavales no sobrepasan la veintena y otros han madurado rodeando mesas bajo un sol que atraviesa sombrillas, o bajo húmedas noches invernales en las que tiritan hasta los geranios de plazas como la Pescadería o la Alfalfa. Muchos de ellos ya son padres de varias bocas que alimentar y se echaron a la calle junto a otros compañeros; poco tiempo después los vemos acompañados tan solo por su guitarra.

En grupo las monedas se reparten tras largas jornadas palmeando y precisamente cuando se trata de monedas, lo que corresponde a cada uno ya no es tanto como lo que abultaba los bolsillos. Por esta razón prefieren cantar a su aire, existiendo entre ellos redecillas, complicidades, amistad o lazos de sangre.

Los más veteranos enseñan a algunos muchachos a actuar con unas normas de juego, un juego en el que se actúa con precaución, ya que si no se hiciera, el frío invernal podría ser lo menos. Sustancias como las drogas y el alcohol se encuentran discretamente tras el telón, su consumo dependerá libremente del actor de la fiesta, y según la noche parecen animar tanto a espectadores como a cantaores. Añadiremos que entre el público muchas veces se encuentran los dueños de negocios que al conocer a estos músicos, les ofrecen actuar en otros lugares: ser gitano es una gran carta de presentación si están en el sitio adecuado y con la persona adecuada. De este modo, durante un tiempo ambos se reparten las ganancias obtenidas; sin embargo estos acuerdos suelen durar tan solo unos meses.

Nuestros protagonistas continúan su camino sencillamente porque tienen que comer. La riqueza de letrillas tradicionales y la fuerza de sus voces en ocasiones parecen lo de menos. Y es que la rauda juventud de sus rostros reflejan 20 años más, ya que las miradas de agotamiento y ansiedad son el retrato de la miseria, del desgaste físico y de imprevistos surgidos que serán los que tracen la ruta de sus propias vidas.

Texto y fotografías de Mariola Cobo Cuenca, 2015.


Cantaores:
Antonio Heredia Rey de la calle; Jorge Cortés & Pedro Flores, y Antonio J. Saavedra Pumuki.