Volando van los gitanos

Un breve acercamiento a la representación de lo gitano en el mundo del cómic y lo fantástico.

bruja

Son incontables las representaciones de personajes romá en la literatura, la música y el arte. Desde El sueño de una noche de verano de Shakespeare, a Carmen de Mérimée, pasando por El jorobado de Notre-Dame de Víctor Hugo o las películas de Emir Kusturica. A veces, estas pinceladas de lo gitano en la cultura popular aparecen fuertemente estereotipadas, cargadas de valores negativos y antisociales. Otras veces, la figura del gitano se nos muestra entrañablemente teñida de matices mágicos, místicos y pasionales, resaltando —exótica y hasta sexualmente— su amor por la libertad y por una vida sin ataduras, al margen de la sociedad.

En la pequeña pantalla nos encontramos, por ejemplo, con la serie de marionetas Fraggle Rock, en la que el personaje Montaña de basura es considerada la consejera mística —y práctica— de los protagonistas, a la vez que poseedora de toda la sabiduría del universo —de la serie—. O la serie fantástica Carnivàle —ambientada en parte en un circo ambulante—, donde dos de las protagonistas, Sophie y su madre Apollonia —adivinas y con poderes mentales—, pertenecen al pueblo gitano. En el campo de la animación nos encontramos con las gitanas de la película japonesa Fullmetal Alchemist: Conqueror of Shamballa, colmadas de poderes mágicos; o con la guerrera Sailor Pluto, capaz de manipular el tiempo y comunicarse con el inframundo en la serie de dibujos animados Sailor Moon, también japonesa.

En la literatura fantástica nos encontramos, por ejemplo, con Drácula de Bram Stoker, donde el Conde Drácula es asistido y protegido por una guardia zíngara; o en la novela Maleficio, del autor americano de terror y ciencia ficción Stephen King, vemos al patriarca centenario de una caravana de gitanos que, después de ser expulsados de un pueblo por las autoridades locales, usa su magia para maldecir al protagonista, y de paso, al juez y al sheriff. En la serie de novelas Nueva Orden Jedi, basados en el universo Star Wars, encontramos a la raza espacial Ryn, inspirada en el nomadismo ancestral del pueblo gitano.

Pero es en el mundo del cómic donde la dimensión mágica y trágica del gitano se nos muestra en todo su esplendor. Desde los gitanos errantes que aparecen una y otra vez en Tintín —especialmente en el volumen Las joyas de la Castafiore—, hasta el torturado personaje de Richard Grayson, más conocido como Robin —el compañero del famoso justiciero nocturno Batman—, que resulta ser de ascendencia romaní.

En el universo de la editorial Marvel, los superhéroes gemelos Mercurio ­—dotado con súper-velocidad— y Bruja Escarlata —dotada con poderes mágicos—, son hijos de madre gitana, Magda, y de padre mutante, Magneto. Tras una infancia y una adolescencia de persecución y racismo en Europa del Este, acaban uniéndose al súper-grupo americano Vengadores.

Otro personaje carismático es Rondador Nocturno, mutante y miembro de la Patrulla X, con el poder de la teletransportación y una agilidad sobrehumana. De apariencia demoníaca, pero bondadoso, bromista y socarrón. Abandonado por sus padres, fue recogido de niño por gitanos alemanes, criándose en un circo ambulante.

En el bando contrario, nos encontramos a uno de los principales supervillanos de Marvel: el Doctor Muerte, archienemigo de los Cuatro Fantásticos. Nacido en el seno de una tribu romaní, hijo de una hechicera y del líder y curandero, marginado y maldito, decide luchar y vengarse del mundo usando una mezcla de magia negra y tecnología debido a la persecución sufrida por su gente.

Por último, la editorial DC Comics creó en 1984 a la superheroína Gitana (Gipsy). Poderosa ilusionista y telépata, es miembro de la Liga de la Justicia de América.

Por Ricardo Barquín Molero.